jueves, 11 de octubre de 2012

EL MANIFIESTO MOCHILERO: UN TEXTO PARA LIBERAR(SE)





                                   Ya'an, China, 2006. La felicidad de  sentirse lejos de todo

Después de mi primer viaje a dedo por Europa (Mayo a Agosto de 2001) regresé a una Argentina que se preparaba para una de las mayores crisis de su historia. El lado bueno de la crisis, sin embargo, fue que brotó una verdadera primavera de miradas y propuestas auto-gestionadas. La gente comenzó a unirse. El Club del Trueque fue sólo el ejemplo más famoso. En 2002, imitando las tendencias europeas marcadas en ese entonces por el Club de Autostop de Vilnius, propuse en total soledad –y en un arrebato poético-  la idea de organizar encuentros de mochileros. Tuve mil obstáculos. Mis amigos más cercanos me boicoteaban y se reían de mi fe. A pesar de ello, y con la colaboración via internet de otros entusiastas de todo el país, el 17 de diciembre de 2002 se realizó el 1er Encuentro Nacional de Mochileros “Pueblo Tomado”, y poco después, con textos redactados durante meses (en los que renuncié a la Facultad para darle dedicación plena) nació Autostop Argentina (la primera web de mochileros en lengua española).

Para darle una dirección conceptual, en ese momento fundacional, como el palito que va junto a los árboles jóvenes, escribí este manifiesto. Fue mi primer escrito en Internet, hace hoy ya 10 años y antes de la publicación de mi libro. Quería hoy compartirlo con ustedes. 

Si les gusta, compártanlo también, pónganle un link, cítenlo, haganlo un pájaro de origami y échenlo a volar desde la terraza de su edificio, o déjenlo en hostels, campings, o trenes. 


Deslícenlo furtivamente bajo el falso brillo de las puertas de los bancos y compañías de seguro, en los subtes donde algunos cautivos van premeditando su escape, en el box de tu compañero. Como dijo Freire: “Dales la palabra, y serán libres”. 


Desde hace una década, este texto viene embrujando viajeros hacia el abismo para que descubran sus propias alas. Durante años, circulo como anónimo. Lo han hallado en la Carretera Austral chilena y en la India. Ahora, lector, lo dejo en tus manos: difúndelo. Este texto nos necesita como catapultas y cómplices para seguir liberando huellas y sueños...






MANIFIESTO MOCHILEROpor Juan Pablo Villarino


  
                                Haciendo camino entre rancherías Wayuu. La Guajira, Colombia. 2010

Los que hacemos esta página creemos que ser mochileros es algo más que cargar nuestra mochila y salir a recorrer las rutas, es algo más que hacer dedo y disfrutar de la naturaleza.

Creemos…

que la condición humana admite más posibilidades que el diploma y la oficina. Nuestra sociedad actual considera a las personas poco más que herramientas especializadas. Eficiencia y productividad son valores imperantes. Ante este recorte nos proponemos revalorizar el conocimiento y la experiencia como valores, y el viaje como un medio privilegiado de acceder a ellos…

que una sociedad de individuos entrenados para ser autosuficientes y no preguntarle la hora a nadie es un criadero de neuróticos. De neuróticos y de futuros consumidores de alarmas y pastillas para el stress. Al viajar como mochileros, al hacer dedo, reestablecemos el contacto humano, esa llama vergonzosa…

que ser responsable es darnos cuenta de que la vida es una sola, que se vive día a día, y que una vejez con jubilación diga no justifica una juventud de viejos. Ser responsable no significa solo asumir obligaciones, sino también animarse a asumir la libertad y no atarse innecesariamente a cosas ajenas a nuestra esencia…

que nadie es viejo en tanto no se haga cargo de su edad. Nunca es demasiado tarde para nada. Viejo es quien hace las cosas que se esperan de un viejo, solo porque otro lo esperan de él…

que el mundo no es un lugar estático sino una maraña de caminos por los que millares de personas caminan a diario. Cruzando fronteras, vadeando arroyos o escalando montañas…

que ese mundo es aún un buen lugar para vivir, que las personas que lo transitan comparten algo que es mucho más fuertes que sus diferencias, sean estas de raza, religión o profesión. Estas personas son intrínsecamente buenas…

Creemos que el universo cuida de nosotros, y que una jornada laboral de 12 horas es más peligrosa que viajar a dedo…  que nadie se encuentra en peligro por estar lejos de casa, creemos que las ciudades son definitivamente más peligrosas que las rutas, los montes y los lagos.

que el dinero es una parte opcional del equipaje, ya que nadie se alimenta de dinero.  No sólo se hacen cosas a cambio de dinero. Pensar eso sería transportar arbitrariamente las relaciones comerciales a las relaciones humanas. Una sonrisa oportuna puede valer millones…

que todos los viajeros podemos aprender los unos de los otros, que nadie nace sabiendo, que siempre hay alguien que va por primera vez a ese lugar que nosotros conocemos como la palma de nuestra mano…

que el viento que nos da de lleno en la caja de una chata puede ser la vacuna contra la rutina…

que la simplicidad es algo a ser reivindicado, y está más cerca de un pan casero al costado del camino que de un crédito hipotecario o vacaciones de quince días pagadas en tres años…

que la meta es una excusa para dejarnos mecer por el azar y exponernos a las paradas imprevistas, los pueblos escondidos, las miles de posibilidades intermedias, transformando cada punto del mapa en una anécdota.

que con cada auto que se detiene en una banquina barajamos y damos de vuelta, que ese preciso instante cambia de alguna manera nuestro viaje y de esa manera nuestra vida.

Creemos que la ruta es la vida (Jack Kerouac 1922 -1967)…

que el autostop es una hermosa manera de aprender sobre las tierras por las que viajamos, sobre su gente y costumbres. Ahorrar dinero no es el objetivo de viajar a dedo, sino más bien su consecuencia lateral…

que una hoja de ruta contiene más adrenalina que Gran Hermano, que la felicidad no depende de una herencia o polirrublo que nos “salve” y nos abra  la puerta al DVD…

que la felicidad constante es una de las formas ocultas en que obra la muerte. (Julio Cortázar, 1914- 1984)…

que el viajero es preso de la paradoja de querer dar la vuelta a un circuito infinito…

que si VOS llegaste hasta acá leyendo no deberías dejar pasar un minuto para empezar a pensar tu propia vuelta al mundo. Mientras te preparás, podés encontrar ideas en este blog e inspiración en nuestros libros.  

Quienes hacemos esta página, sobre todas las cosas, queremos que aprendas a querer el camino.



                                                 En Mochima, Venezuela. 2011

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