viernes, 3 de agosto de 2012

LA MUESTRA EN EL BORGES: INVITACIÓN A ESPIAR POR EL OJO DE UNA CERRADURA




Vagabundeando en el Eje del Mal –Un viaje a dedo en Irak, Irán y Afganistán, es mucho más que el nombre de mi primer libro. Es el ojo de una cerradura hacia un universo censurado, el de la dignidad de naciones sojuzgadas.  El libro, la expo de fotos que tuvo lugar en el Centro Cultural Borges del 28 de junio al 22 de julio y las charlas que damos en escuelas para el Proyecto Educativo Nómada son distintas formas de invitar a todos a espiar por ese ojo andariego.  



Cuando la gente del Centro Cultural Borges nos dijo que la apertura de la muestra debía ser algo íntimo, pensé que acaso temían que una tribu semi-nomádica de mochileros colorinches acampara en el medio de las Galerías Pacífico. Luego, al ver las dimensiones de la sala, comprendimos que no daba para una gran charla, y nos tuvimos que resignar a invitar a un pequeño grupo de amigos, dándoles prioridad a los cómplices del Proyecto Educativo Nómada y otros lectores añejos. Fue muy difícil elegir, pero no se preocupen, pronto estaremos organizando un evento en Buenos Aires.

                
                                Éxtasis arquitectónico para arropar un mensaje social

Ya acercándome al edificio, levantado en 1894 como sede de las tiendas “Au Bon Marché” y transformado luego en dependencias del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, me envolvió el éxtasis arquitectónico. ¿Puede la arquitectura clásica, o un violinista en los pasillos de la línea D  de Buenos Aires apelar a la sensibilidad, llevarse una de mis lágrimas? Admito que sí. Porque además el sitio me recordaba a la Galería Vittorio Emanuel, en Milán, que debía atravesar para llegar a la escuela durante el año de mi adolescencia que pasé en Italia.



Reordenemos los eventos: Laura y yo acabábamos de llegar a Argentina, y toda la muestra se la debíamos a Luján y Andrés, nuestros cómplices estrella, que habían coordinado las fechas, impreso las fotos, las habían montado y colgado. Cuando llegamos, todo estaba listo, hasta el vinito. Porque claro, no nos había dado el cuero para contratar un servicio de catering, pero Luján tenía seis tintos en su mochila y 50 copas de plástico. Como un eclipse profetizado, se cumplían los requisitos: había viajeros, una copa de vino y audiencia. Con esos ingredientes, es difícil que pare de hablar, al evocar los viajes regreso a ellos, como si la curvatura de la copa fuera un tobogán hacia el recuerdo.  Y por suerte, para que no hable solo, llegaron los primeros invitados.

                                  
                                  ¡Estás Rodeado! (por seguridad, no solté la copa)


               Los Acróbatas del Camino y Marce Díaz Nielsen, amiga viertual, ahora real.


                      
                    Otra cómplice que se hizo realidad después de tantos e-mails: Romina Ricci!


Los nómadas digitales tenemos una satisfacción: al viajar constantemente, siempre tenemos revancha para conocer cara a cara a nuestros seguidores en las redes sociales. (¡Vivan en Munro o en la Polinesia Francesa nunca se van a escapar!) Así con inmensa felicidad vimos cómo iban apareciendo las personas reales que había detrás de direcciones de correo electrónico y usuarios de Facebook. Ustedes pueden cliquear me gusta cuantas veces quieran, pero mil “Me Gusta” no tienen el sabor de un puñado de abrazos.




Ya ni recuerdo cómo empezó la conversación, pero la ronda se iba ampliando con la gente que llegaba y encontraba su lugar como pétalos que regresan a la margarita. Yo mencioné el testimonio que una vez escuché de un piloto de avión norteamericano, que se jactaba de que él volaba tan rasante “que alcanzaba a ver los ojos de los camellos y los cuernos de las cabras”.


A nosotros, lo que nos convocaba en el Borges, era todo lo que ese ícaro del Tío Sam no podía ver, es decir, los ojos y el alma de las personas. Hablamos por un momento de esos retratos de beduinos y afganos colgados de los muros, pero antes de que pudiera evitarlo la conversación fluyó hacia otra parte. La gente quería saber cómo estábamos, los de carne y hueso, no los bloggeros, y hacia dónde apuntaban nuestros pasos, en el mapa y en la vida. Hoy recuerdo aquella charla como un fogón, más que como una “inauguración”.



Pasó gente de todo tipo, algunos más viajeros, otros eminentemente fotógrafos que andaban con la tarjeta roja  en la mando esperando la más mínima ondulación del paspartú para hacer una amonestación técnica. Algunos me preguntaban cuestiones técnicas de los lentes y diafragmas, y se admitían ligeramente ofendidos cuando les decía que me interesaba mucho más el qué se fotografía que el cómo se fotografía. Hago una muestra de fotos para sensibilizar sobre problemas de la condición humana y compartir una filosofía de vida (la nómada). Y no por culto a la técnica fotográfica. Otros, más expedicionarios que fotógrafos, me invitaron a recorrer el norte de Congo en moto para infiltrarnos en el territorio de los pigmeos…



La Maga, mi querida mochila, en el Centro Cultural Borges. El fabricante Berghaus me ha aprovisionado con un novísimo modelo de su línea para reemplazar a esta “Khumbu 70 + 10” del 2004, que ya ha sobrevivido a siete años de duras pruebas. (pueden leer su biografía aquí). Ver su foto colgada en la muestra fue para mí como un silencioso luto, una íntima ceremonia de despedida y agradecimiento. Ya llegó a casa la nueva, una “C71 Series 65 + 10” con sistema Bioflex. Gracias Berghaus por salirse del libreto y apostar a un viajero latino. 



El tríptico fue gentileza de Ana María Pizarro Ruiz. Aprovecho aquí también para agradecer a nuestro amigo “paisa” Fabián Rivero por hacerse cargo de la curaduría general de la muestra.



El libro de visitas fue otra obra de arte, confeccionada entre Andrés y Jorge Tarruella, Noelia Sinardi, Vale Camps, Lujaán Parchanowicz y Gaby Ponce. Invitaba a la gente a dejar su comentario y contacto en español, portugués, francés, alemán, ruso…  La sorpresa fue que los comentarios cubrieron 52 páginas -en todos esos idiomas y con caligrafías que van desde el electroencefalograma hasta la madre de los firuletes cursivos-  Y había de todo, desde un:

“Bravo l’ artiste pour ces photographies exprimant l’ humain dans sa profonder”

Hasta un…

“Buen documento viejo! Dale pa' delante y no le aflojes. ”




¿Qué pasará ahora con las fotografías expuestas en el Borges? Esperamos hacer girar la muestra por algunas provincias. Pero a corto plazo, ya que algunos de ustedes han preguntado si están a la venta, la respuesta es que sí. Puedes ver aquí el portfolio de fotos que quedará permanentemente en oferta virtual  desde este blog, para que todos puedan ambientar su ambiente favorito con una ventana a tierras lejanas, y ayudarnos a continuar la vuelta al mundo.
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