domingo, 24 de junio de 2012

EL PROYECTO EDUCATIVO EN HOGWARTS, PERDÓN, EN EL COLEGIO LOS ALAMOS DE LIMA!





Al principio, cuando arrancamos con el Proyecto Educativo Nómada, tenía un pequeño dilema antes de entrar en instituciones privadas. Y claro, el proyecto va dirigido más que nada a la esfera pública. Desde que arrancamos con la iniciativa, hemos pasado por comunidades huarpes del desierto mendocino, donde la difusión se hacía por radio y donde la gente llegaba al evento a caballo desde su chacra, por asentamientos en Villa Lugano y hasta en geriátricos en Venezuela. La idea es llegar y compartir en esas coordenadas donde normalmente nadie se pelea por llegar.

Pero claro, de vez en cuando, nos invitan de escuelas o universidades privadas y nunca o rara vez decimos que no. En esos casos nos preparamos con algunas armaduras –porque uno nunca sabe lo que encuentra- A decir verdad, las experiencias más raras nos han pasado en las altas esferas de la academia…

Durante una conferencia en el Instituto de Comercio Exterior del Standard Bank, una alumna correctamente maquillada le preguntó a Laura cómo guardaba los zapatos de taco en la mochila. Luego, en el Instituto San Juan Bautista de San Nicolás, nos quisieron regatear el valor de la charla que ellos mismos habían fijado y metieron alumnos por la puerta de atrás en puntas de pie. (Pagaron en término, sí, después de comprobar que el Don Google ponía nuestra denuncia en primera plana)



Por eso cuando en Lima, nos invitaron al colegio Los Alamos, Lau yo nos miramos como recordando a la vaca, a la leche caliente y al llanto al mismo tiempo. Pero claro, esta vez era distinto. Quien nos invitaba –y quien ya nos había comparado con Marco Polo ante todos sus alumnos- eran Víctor y Paola, pareja viajera de Lima, quienes nos alojaron durante toda nuestra estadía, y no queríamos fallarles. No pedimos un centavo, lógicamente. Y asistimos, mejor vestidos que de costumbre.

¡Fahhh… esto es Hogwarts! – le dije a Lau, no pude evitarlo, al ver la arquitectura de la escuela, y al entrar y comprobar los largos pasillos, patios azulejados y columnatas donde su hubieran podido ambientar sin problema duelos medievales a capa y espada.

Comenzaron luego a entrar los niños… O debo decir, pestañe, y allí estaban todos sentados. Habían entrado como una brisa, educados, en silencio. Tenían camisas amarillas como si se tratara de un equipo de fútbol. Con sus lentes –no olvidemos que estamos en Hogwarts- tomaban asiento sin necesidad de que ningún preceptor los rebañe.  

Víctor nos presentó. Y claro, Víctor nos quiere mucho. Y se le fue la mano. En su exaltado tono de voz, que alcanzaba por momentos acentos místicos-era como si acabáramos de llegar de encontrarnos a Livingstone en Tanzania. Pensé que los niños iban a despegar como cohetes, de la efervescente curiosidad en sus miradas. Luego Laura tomó la palabra, e intentó explicarles a los chicos que éramos humanos. Pero cometió un error, dijo que podía preguntarnos lo que quisieran alzando la mano. Y entonces tuvo que intervenir el preceptor por primera vez, porque nunca había visto tantos niños juntos peleándose por preguntar algo. Todos potenciales futuros personajes de The Big Bang Theory.... y lo digo como elogio.






La charla fue encontrando su curso, y las imágenes desfilando. Predeciblemente, tuvimos que pedirles a los chicos que hicieran las preguntas a lo último. Porque cada país, o anécdota, iba como dardo a su fantasía y estallaban como juegos artificiales en preguntas lúcidas que jamás escuché decir con tanta naturalidad ni estudiantes de secundaria. Evidentemente, el nivel de cultural general era abrumador en uno de los cinco mejores colegios de Perú.

Y volvemos entonces al dilema del primer párrafo. ¿Por qué ir a escuelas privadas? Uno de los pilares de nuestro proyecto es derivar prejuicios, y fomentar la humanidad, el sentimiento de hermandad entre pueblos. Por eso medito y me digo. Esparcir estas semillas entre los más humildes es importante, pero también lo es hacerlo entre quienes en el futuro, serán los líderes y actores principales de cada sociedad. Son ellos los que tendrán en sus manos obrar por una humanización del capitalismo, por derribar las estructuras no igualitarias. O no hacerlo. Por eso nunca mejor que la posibilidad de apostar al primer plato de la balanza.

Con el mismo sentido, las fotos que intentan concientizar sobre la humanidad de Medio Oriente, se exhiben ahora –y hasta el 22 de julio- también en el prestigioso Centro Cultural Borges

 Los niños, de nueve años, siguieron adivinando los nombres de dioses hindúes. Con sólo ver las banderas de los países, sabían si hablábamos de Guyana o de Finlandia. Competían por nombrar las capitales antes que sus compañeros. Uno, con toda la cara de consternado que puede tener un niño de 9 años, preguntó: ¿Es verdad que EE.UU invadió Irak por las armas de destrucción masiva, o era por el petróleo?



Antes de despedirse, pasaron en fila, y como si fuéramos celebridades, algo para que le firmáramos. Todo valía, sus álbumes de figuritas de la Eurocopa, sus brazos, y hasta una pelota de fútbol. Confieso que me sentí extraño al firmar un balón, yo que sólo era conocido –y temido- por jugar en defensa con borceguíes…

Como sea, esa fue nuestra historia en el Colegio Los Alamos de Lima. Los niños nos sorprendieron con su conocimiento, curiosidad y respeto, y hasta nos encargaron libros! Sólo palabras de agradecimiento para Víctor por su invitación y a la dirección del colegio Los Alamos. A los que quieran vernos seguir caminando el planeta con el pizarrón virtual bajo el brazo, pueden poner una ficha por esta movida. ¡Buenos Caminos!



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