miércoles, 9 de mayo de 2012

Proyecto Educativo en Paramaribo: chupate esa mandarina, Dora!




Me caes bien, Dora, pero te falta embarrarte un poco...

Era un dia promedio en Surinam, con algo mas de treinta grados y sofocante humedad caribeña. Llegamos a la escuela temprano, y aunque ninguno de los dos lo dijera, estabamos nerviosos. A pesar de que ya conociamos las fotos de memoria, todo el entorno nos presentaba un gran desafio: era la primera vez que ibamos a dar la charla en ingles, y para un publico no latino. Cada paso que nos acercaba al salon de clase, disparaba una pregunta en mi cabeza, y se me aceleraba el corazon: y si no les gustan las fotos? y si no entienden nuestro humor? y si no comparten el mensaje? Y despues el mismo nervio antes de entrar a un examen: y si no me salen las palabras? 



 Entramos al salon en medio del tipico bochinche escolar.  Alli nos recibio Elly, quien ya tenia todo preparado. Con una firme presentacion en holandes, en el tipico tono que usan las maestras cuando ademas de explicar quieren pedir silencio, nuestra amiga nos cedio el puesto. Me tome un tiempo para respirar, y comence probablemente a repetir lo que la maestra acababa de decir, pero esta vez en un idioma que yo entendiera. Y no fue facil. Frente a mi habia unos cuarenta chicos capaces de hablar tres lenguas de manera fluida: holandes, ingles y srnan tongo, o taki taki, como le dicen los que no la entienden. El taki taki es una confluencia todas las voces que pasaron por aqui, y que fue adoptada por los esclavos para poder comunicarse con sus amos, puesto que les estaba prohibido hablar en holandes. Como si todo esto fuera poco, en la escuela aprenden las nociones basicas de español... Osea: poliglotas.



Nuestros espectadores rondaban los siete u ocho años de edad, y no tardaron en abrir los ojos bien grandes cuando escucharon, esta vez de nuestros propios labios, que estabamos dando la vuelta al mundo a dedo. Y no puedo explicar como, de repente las ideas y las palabras me empezaron a fluir como un rio en su cauce. Y ya se sabe: Juan y yo somos complementarios, lo que se traduce a: si yo hablo como un loro es para suplir la falta de palabras-panic attack que se apodero de mi companiero (o sera que le teme a una horda de escolares exaltados e incontrolables?) 

La charla fluia, pero las preguntas no aparecian. Nadie quiso saber si en Antartida habiamos visto osos polares, o si habiamos paseado por las Piramides de Egipto. Subitamente, como invadido por una duda existencial, uno de ellos levanto la mano: "yo quiero saber cual es el proposito de su proyecto." Sonamos... Un enano de siete años me increpa como si se tratara de una entrevista de trabajo, y a mi me tiemblan las piernas. Le explico que las fotos que compartimos con ellos las tomamos nosotros, que queremos conocer otras culturas, hacer amigos, compartir con las escuelas lo que aprendemos en el camino. Se queda pensando por un momento, en una expresion demasiado adulta para sus rodillas sucias, y dictamina: "Entonces ustedes son como Dora la Exploradora! O mejor, ustedes son de verdad!" Alma vuelve a mi cuerpo. Sonrio. "Chupate esta mandarina, Dora!" Arremete mi cerebro en paz, pues he notado que el dibujo animado de la simpatica niña latina invade todos los espacios infantiles, mas alla de la television. Dora esta en cada cuaderno, en cada pared de los jardines de infantes, en cada barrilete que vuela y en cada cajita feliz. Y ahora, estaba encarnizada en nosotros, dos latinos con mochilas y un mapa siempre a la orden.



Ustedes entonces vendrian siendo como Dora...?


Cuando la charla termina, Elly nos avisa que los chicos del secundario esperan por nosotros. Y yo pienso: van a tener que trabajar muy duro para superar el ingenio de sus pares menores... (Se viene la segunda parte. Para saber cómo ayudar a los Acróbatas con el Proyecto Educativo Nómada, hacé clic aquí)

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