martes, 29 de setiembre de 2009

QUIMSACOCHA: ENTRE LA DIGNIDAD Y LA ETICA DEL MERCADO


Interrumpo las crónicas del último viaje a Uruguay para compartir un artículo escrito el año pasado sobre los conflictos mineros en Ecuador. Dado el clima que se vive hoy día en el país andino me parece pertinente.

Una de las características del sistema económico neoliberal y de su ética del mercado derivada, es su capacidad para pasarse de la raya en cuanto a aquellos bienes que son susceptibles de ser comprados y vendidos. No es lo mismo un automóvil o una casa que el acceso a la salud y educación. En el marco de esta tendencia económica, verbalmente atacada pero legalmente auspiciada por las mal llamadas nuevas izquierdas latinoamericanas, las concesiones –inconsultas- de tierras comunitarias o fiscales a empresas mineras extranjeras para su explotación a gran escala son un realidad devastadora. En un pavoroso deja vú que recuerda los últimos quinientos años de colonización, se insiste en imponerle al horizonte un espejo que dirige nuestros pasos hacia la miseria de la que ya proceden.




La Comunidad de Victoria del Portete, cerca de Cuenca, en los Andes Ecuatorianos, lucha desde el año 2004 con la transnacional canadiense “I am Gold”, quien ha tramitado la concesión de 12.967 hectáreas de páramo andino en Quimsacocha (en quechua, Tres Lagunas) para la extracción de oro y cobre. Aquí me hospeda Gustavo Quesada, sociólogo de la vecina Tarqui. Durante dos días, comparte conmigo las experiencias surgidas de esta lucha. Una lucha desigual y asimétrica que se da en un contexto dantesco, con un nuevo texto constitucional de fondo que declara al agua recurso estratégico, pero abre el juego abiertamente a las mineras para contaminarla con arsénico y cianuro. Más coherentemente con sus oscuras intenciones, el gobierno de Correa ha hecho clic derecho y cambiado el nombre del Ministerio de Energía y Petróleo por el de Ministerio de Minería y Petróleo. El texto de la ley, apenas accede a decir que las comunidades locales deben ser informadas –no consultadas- sobre los proyectos aprobados.



Fue Jaime Hurtado (Político ecuatoriano, 1937-99) el que dijo: “¿Cual es la alternativa para los pueblos, morirse de hambre con los brazos cruzados o movilizarse?” Decididamente, los habitantes de Victoria del Portete, Tarqui, y el resto de las parroquias vecinas, han optado por la última opción. El 5 de junio de 2007, en el mismísimo Día del Medio Ambiente, cientos de campesinos y activistas ambientales salieron a cortar la ruta que une Tarqui con Victoria del Portete, demandando la presencia del Ministro de Energía. Tras una represión policial que dejó 12 heridos, el ministro se dignó a presentarse, sin dar obviamente solución alguna al asunto. En paralelo, otros emprendimientos mineros como el Proyecto Mirador, en el Valle del Intag (de la canadiense Ascendent Copper) fueron paralizados por cientos de manifestantes. La respuesta del gobierno ante un pueblo que le reclama coherencia con la campaña que lo llevó al poder fue arrestar a algunos de ellos bajo cargos de terrorismo… En Cuenca, el ejemplo paradigmático es Nidia Soliz, la representante del Frente Nacional para la Salud de los Pueblos de Ecuador. En esta ciudad también converso con Lina y Fernando, de la Coordinadora Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía. Mi mano toma notas en la libreta con suma torpeza, debido a la adrenalina que suscitan las historias que me relatan.


La comunidad campesina de estos Andes tiene una abanico de motivos para dar sustento a su ira. En primer lugar, si el proyecto minero –actualmente en fase de explotación- inicia actividades, las aguas de los ríos Yanuncay y Tarqui se verán expuestas a las filtraciones de cianuro, arsénico y mercurio provenientes de la actividades mineras. Siendo que el principal ingreso de los 2.700 habitantes de la zona proviene de la actividad ganadera, no está claro de que sobrevivirán cuando las aguas comiencen a recibir las filtraciones de los diques de la minera. Pero eso no es todo…Como los terrenos de Quimsacocha se encuentran en una divisoria de aguas, también los cursos de agua contaminada versarán hacia el litoral atlántico.


Mientras el campesinado hunde sus pies en el barro, corta rutas y alza la voz, la población urbana los contempla en relativa apatía. En los sectores profesionales, incluso creen en el mito absolutorio de la minería sustentable, fomentada bajo chantaje emocional por las mismas mineras que de vez en cuando donan un torno para una escuela técnica o algún equipamiento para el hospital. En la ciudad de Cuenca, el 70% de la leche consumida proviene de los campos aledaños a Victoria del Portete. Esto parece no importarle demasiado a la mayoría de los estudiantes locales que, más ansiosos por los detalles técnicos del último I-phone, miran con una mezcla de fascinación e incomprensión cómo sus decanos realizan huelgas de hambre en protesta por la detención de los manifestantes.





Así están las cosas en nuestro continente hoy. Hace 500 años el colonizador europeo dejaba espejitos a cambio de oro. Y hoy el panorama sigue sin cambios. Las comunidades locales deben trabajar a sueldo en la devastación de su propio ecosistema para que los ricos del hemisferio norte ostenten oro en sus orejas y la calse política nativa retenga comisiones millonarias para sus bolsillos. Más allá de su nimia aplicación como material de alta conductividad en circuitos electrónicos, nadie puede explicar para qué sirve el oro. El nivel de ingenuidad requerido para entender este irracional fetiche sólo parecen tenerlo los Neanderthal y los empresarios canadienses. Número 79 de la tabla periódica, radio atómico 174, símbolo “Au”. Apenas una más de las tantas configuraciones posibles de recombinar el polvo cósmico que nos urde. Y sin embargo, (nos) matamos por él.

lunes, 28 de setiembre de 2009

¿AUTOSTOP DIGITAL?


El Fraunhofer Institute for Open Communication Systems de Alemania ha recientemente presentado en ferias internacionales de tecnología este curioso aparato. Del tamaño de un I-phone, se trata de un detector de conductores. El sistema se llama Open Ride, y pone en contacto a pasajeros con conductores con asientos libres con voluntad de llevar pasajeros. El sistema funciona de manera parecida al sistema alemán de Mitfharzentral, donde los pasajeros se antan en una página web par buscar conductores que hagan su mismo recorrido, y pagan parte del combustible. La empresa no ha estipulado si también tendrá una opción para viajes gratuitos, pero tratándose de una combinación de las tecnologías de GPS con las de un teléfono celular, es virtualmente posible que aparezcan versiones más democráticas.... Ni necesito explicar que prefiero mil veces extender mi pulgar y vivir la adrenalinad de la espera. Sin embargo, el sistema puede ser una opción interesante para descongestionar el tránsito urbano de las ciudades europeas, y hacer un uso más racional de los medios de transportes existentes.

miércoles, 23 de setiembre de 2009

¿A DÓNDE VAMOS?


Este cartel ilustra fielmente nuestras intenciones: vamos a dónde nos lleve el viento...

UN VIAJE A LA TRANQUILIDAD DEL URUGUAY RURAL




Durante muchos años cultivé a mi propio riesgo una fantasía sobre cómo sería el interior de Uruguay. No me refiero a las glamorosas arenas de Punta del Este y alrededores, ni siquiera a agreste lejanía de Cabo Polonio o Punta del Diablo, sino a la incógnita escondida tras esa famosa franja costera. Me refiero a esa verde y llana amplitud que el mapa opone simétricamente a la llanura bonaerense. ¿Cuán distintas o similares serán las cosas en el país vecino? ¿Cómo serán la arquitectura, la huella del ferrocarril, el ritmo de vida, el parque automotor, la hospitalidad….? En medio a los preparativos de mi viaje Argentina – Alaska agendado para Diciembre 09, mi comñaera y yo decidimos tomarnos una semana para recorrer algo del corazón del país vecino.


Paula y Miguel, una pareja amiga que nos alojó en Concepción del Uruguay, Argentina, decidieron hacer de nuestro viaje a Uruguay una excusa para hacerse una escapada ellos también, y no sólo nos llevaron a la frontera, sino que seguimos viaje por las tranquilas rutas uruguayas hasta una localidad llamada Guichón.

Lo primero que nos llamó la atención mientras circulábamos por las tranquilas calles de Paysandú fue la extrema amabilidad de los uruguayos. Nos parecía que la constancia con que todo vecino gesticulaba para saludarnos debía esconder más que la reacción ante un automóvil con patente argentina, nada raro en una ciudad fronteriza. Y teníamos razón, había algo más. “¡Van en contramano!” Se expresó claramente un hombre que apenas tuvo tiempo de bajarse de la bicicleta. Y es que en Uruguay hay tan poco tránsito que cuesta a veces darse cuenta para dónde va cada calle…



Llegando a las afueras de Paysandú nos encontramos con este terreno repleto de autos antiguos en venta, como si fuera un museo al aire libre. Esta pecualiar concentración de vehículos refleja lo que ya me habían anticipado: la gran proporción de modelos anteriores a 1960 que aún circulan -o casi- en la Banda Oriental. Muchos de estos modelos jamás se comercializaron en Argentina, como los Peugeot 202 o la línea Simca. No sólo en los terrenos, también por las calles veo cruzar de improviso camionetas modelo 50. Como en un safari fotográfico ando con el dedo en el gatillo de la cámara. Los chicos se ríen de mi fetiche fotográfico…





De Paysandú en adelante tomamos la Ruta Provincial 90 rumbo a Guichón, hasta donde llega el asfalto, y desde donde  seguiremos solos y a dedo. El primer pueblo que cruzamos se llama Esperanza. Cuando un pueblo se llama así, uno normalmente imagina un escenario desolado o al menos poco pretensioso, ya que esos topónimos derivan más del deseo de una realidad que de su retrato. Dicho y hecho, en Esperanza (que no está muy lejos de otro pueblito llamado “Porvenir”) no hay más que un caserío, unos silos, y la Sede Social Esperanza F.C, quyo nombre apenas se traduce en un gran almacén con una publicidad de la cerveza local “Pilsen” y el ubicuo letrero de “Dunbar Rare Old Whiskey”.





La ruta está casi desierta. Hacia los laterales, la decoración la ofrecen, intermitentemente, alguna casona colonial, y de manera más obsecuente, hectáreas de plantaciones de pino o eucaliptos que abastecen a las controvertidas pasteras sobre el río Uruguay. Llegamos finalmente a Guichón, donde almorzamos sándwiches sobre los bancos de la plaza principal, mientras Eva, la hija de Paula y Miguel, huele las flores de los canteros. Caminamos por el pueblito buscando donde comprar agua mineral. Por todos lados asoman niños, jugando a las escondidas hasta debajo de las alcantarillas, montando caballos… están por todas partes. Y como estamos en el Uruguay, ya no son niños….sino gurices! Breve introducción al léxico mesopotámico: un gurí, dos gurices. ¿La muchachada? No, no… la gurisada, la gurisada Moebius (muchos de ellos).


Por la calle, una mujer que me ve tomar fotografías se ofrece como modelo para una. Está algo fuera de sí, y apenas coordina sus frases, pero es amable. La despedimos, pero la reecnotramos volvemos casualmente en una farmacia. Nosotros entramos a pedir orientación; ella, un litro de alcohol diluido con un poco de agua. Me hizo recordar a los iraníes que beben a escondidas su alcohol etílico ante la ausencia de cualquier bebida alcohólica legal…






El aspecto de algunos comercios, los vehículos, y la persistencia de avisos publicitarios antiguos nos dan la sensación de estar en un estudio que simula un pueblo de los años 80. Por ese apacible escenario los uruguayos acompasan su andar, con su mate bajo el brazo. Cada pregunta que hacemos es respondida sin prisa y con acentuada cordialidad. ¡Llegamos hace una hora y ya nos gusta estar en Uruguay! 

viernes, 18 de setiembre de 2009

MUESTRA EDUCATIVA EN LA ESCUELA ESPECIAL 515..


Felicitas le cuenta a una de las niñas que asiste a la Escuela Especial 515 para Disminuídos Acústicos, de Mar del Plata sobre los problemas en la vista que sufren los chicos de Afganistán. Fomentar el conocimiento de las problemáticas reales entre los distintos pueblos del planeta se ha vuelto, desde mi viaje por Oriente, casi una obsesión, y es el eje central de mi próximo viaje de Argentina hasta Alaska.


Para contarle a mis niños sobre mi viaje, tuve que aprender las señas para cada país. Me dio bronca enterarme que la seña para Irak incluía la mímica de una ametralladora siendo disparada. Entendi entonces que más que nunca tenía sentido contarles a todos esos niños que no sólo hay ametralladoras en Medio Oriente...


La espontaneidad de los niños y sus preguntas me sorprendieron. Uno de ellos me preguntó si había conocido muchos nios sordos por el camino, y si tenía sus direcciones...!

Fue para mí una primera experiencia con disminuídos acústicos. Creo que aprendí tanto o más que ellos. Su espontaneidad para preguntar no la ví jamás en las escuelas "normales". Se ve que toda disminución implica una sensibilidad mayor en otras esferas. Estoy preparado ahora para afrontar el desafío de llevar la muestra a otras escuelas similares del continente.