domingo, 26 de abril de 2009

Revista Gezenti (Ankara - Turquía - Abril 2009)


Tapa de la novísima revista Gezenti (Turquía) en la que acaba de salir un reportaje, titulado, en turco: "Yolun Akrobati", que aparentemente significa Acróbata del Camino. En unos días subiré imágenes de la nota... Turquía es uno de mis países favoritos, así que es un honor que mis andanzas transformadas en papel caminen en mano de lectores anónimos sobre esas calles que alguna vez alojaron mis pasos.

Nota en la Revista MU

Hola! Amigos lectores y colegas viajeros. La larga entrevista mantenida con Romina D'Alfonso, de la Revista MU (Centro Culural La Vaca) dio sus frutos en forma de la nota que acaba de salir en el número 23 de la revista, de abril 2009.
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La página de la Revista advierte:
Mu 23 ya está en la calle. Diego Capusotto, Mike Amigorena y Juan Palomino pegan el grito de moda en Brukman, y se prueban los trajes de la fábrica recuperada. Juan Villarino se propuso dar la vuelta al mundo a dedo, pero a lugares fuera de los tours típicos, viaja a lugares como Irak, Irán y Afganistán, convertidos infiernos mediáticos, pero que él ilumina con detalles de la vida cotidiana y con una mirada micropolítica.
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La revista se consigue en kioskos de Capital Federal, y en MU.Punto de Encuentro, (Hipólito Yrigoyen 1440. Buenos Aires) un hermoso centro cultural, promulgador de una pertinente cultura contestataria.

miércoles, 8 de abril de 2009

El americiclo y el oniriciclo recorrerán América.

Los curiosos hierros doblados que se ven en la fotografía de arriba pertenecen al esqueleto del americiclo, (en construcción) el vehículo a pedal con el que confío completar el próximo tramo de mi vuelta al mundo, partiendo de Mar del Plata, en Argentina, y llegando a Alaska algún día dentro de un año y medio aproximadamente.

Esta vuelta al mundo se inició el 1 de mayo de 2005 en Belfast, Irlanda del Norte, cuando abordé el velero Big Wamp, que me llevó a Escocia. Desde allí viajé haciendo autostop durante 27 meses, recorriendo 37 países a lo largo de 70.000 Km. hasta Bangkok, en Tailandia. En esa oportunidad el objetivo principal era recorrer minuciosamente los países musulmanes, entre ellos Siria, Irak, Irán, Afganistán y Pakistán. Las anécdotas del viaje en autostop en esos países fueron compiladas en mi libro, “Vagabundeando en el Eje del Mal – Redescubriendo Irak, Irán y Afganistán a dedo” que actualmente ofrezco desde mi tienda virtual en http://www.acrobatadelcamino.com/, y que desde Noviembre de 2009 será editado y distribuido por Editorial del Nuevo Extremo en toda la Argentina y en las principales librerías de América Latina.

Regresé de aquel viaje el 20 de julio de 2007, y hoy, casi dos años después, tras haber invertido este tiempo en editar profesionalmente mi primer libro, hecho algunos viajes en Argentina y Sudamérica, y tras haber aprendido muchas cosas, de mí mismo, de lo que espero de la vida, del amor y de los viajes, estoy listo para partir.

La idea es recorrer el continente americano de sur a norte, partiendo de Mar del Plata, mi ciudad en la Costa Atlántica argentina, y remontando las costas de Uruguay y Brasil. Sólo aproximadamente puedo hoy saber la ruta que seguiré. Vislumbro una incursión en el Amazonas antes de buscar la manera de entrar en Guyana, Surinam y Guyana Francesa, acaso los territorios más heterogéneos de Sudamérica. Desde allí siguen Venezuela, y Colombia, tras lo cual el paso más lógico sería poner rumbo norte hacia Centroamérica. Sin embargo, Ecuador nos llamará desde el sur. Ecuador es hoy para mí lo que Siria es en Medio Oriente, un pueblo con el que he sentido una fraternidad intuitiva y al que hoy me unen varios proyectos. Luego sí vendrá Centroamérica, México y, si obtengo los visados en la frontera, Estados Unidos y Canadá. El fin, como siempre, es retratar la hospitalidad de las personas conocidas a lo largo del camino, a través de la literatura y la fotografía.

En este viaje, me acompaña Juan Manuel, colega viajero, entusiasta de los viajes a dedo, de la bicicleta y de la poesía. La palabra “acompaña”, pensándolo bien, no es correcta. Juan Manuel y yo hemos venimos complotando juntos esta expedición desde hace casi un año. Quiero explayarme más sobre la génesis de este proyecto, con Juan Manuel, en otro artículo. Por ahora sólo les anticipo que Juan Manuel subirá sus crónicas e impresiones a http://www.oniriciclos.blogspot.com/ Oniriciclo es el nombre la bicicleta alta que tripulará Juan Manuel.

Esta vez no viajaré a dedo solamente. El que emprendo es un viaje híbrido. Aunque no abandonaré el autostop, que es mi medio de desplazamiento favorito, gran parte del viaje lo haré en el americiclo. Definido a las apuradas, el americiclo es una bicicleta que tiene el doble de altura de una bicicleta normal. La gente nos pregunta por qué nuestra bicicleta es tan alta. Esperan encontrar en ella una funcionalidad práctica, pero la realidad es que el americiclo está más cerca de ser un poema que un medio de transporte. La premisa básica es: si un simple cambio morfológico en un objeto tan familiar como una bicicleta produce tal asombro, ¿qué esperar de las alternativas a las formas de una sociedad? Resumiendo, si esto es una bicicleta, imagínense otras evoluciones. La variación en la forma busca explotar el potencial revolucionario de lo absurdo y lo lúdico al burlar y sorprender a las pupilas que se exponen a nuestras bicicletas mutantes. Así, el americiclo es, además de un medio de transporte, una metáfora sobre ruedas, un objeto a reacción poética. Hay una razón adicional para el impar diseño: hace sonreír a la gente, que tiende siempre a acercarse, y así podemos hacer amigos fácilmente con sólo poner pie –o rueda- en el lugar.

Hay que decir que aunque el americiclo tiene un diseño exclusivo, la idea de las bicicletas altas tiene acaso ya un siglo de historia. Algunos incluso dicen que los ingleses las inventaron para entrenar a sus jinetes en carreras de camello. Personalmente, tropecé con este diseño en Capadocia, Turquía, donde conocí a los Cyclown Circus, (foto de arriba) una tribu de nueve músicos y artistas de circo de todo el mundo que viajaban en sus bicicletas altas, o tall bikes, como se les llama en inglés. El circo viajaba alrededor del mundo ejecutando sus shows en plazas, bares y calles, y vendiendo sus CDs para financiarse. Los volví a encontrar en Kunming, China, y viajé siguiendo su ruta través de Laos y Tailandia, colaborando a veces con algo de poesía en sus números pero más que nada compartiendo el día a día. De regreso en Argentina, decidí que sería un buen vehículo para mi etapa americana. Cuando Juan Manuel acordó viajar conmigo, y probó el primer prototipo, se volvió un firme defensor de esta locura con esa fidelidad que manifiestan las viejecillas por los santos de sus estampas. Vale decir, respondió de la única manera en que hubiera sido aceptable para sumarse a esta clase de viajes.

Este viaje tiene muchas dimensiones. Además del hecho objetivo de viajar y desplazarse, y del placer que ello produce, siempre procuro elaborar productos culturales a partir de lo viajado. Este mismo blog, los libros, las fotos. En este caso la idea es llevar de pueblo en pueblo, por todo el continente, una muestra fotográfica itinerante. Me opongo al centralismo en materia de divulgación cultural. En Latinoamérica, las bocas de expendio de cultura siempre han sido las grandes ciudades. Por eso la idea es hacer las muestras en pueblo, aldeas, barrios, ciudad, orfanatos. Divulgar la cotidianidad del mundo en formato fotográfico, en sitios periféricos a los que la cultura en general no llega. Esta es una moneda de dos caras. Nosotros no nos consideramos heraldos de la cultura en benéfica procesión en territorio de los desposeídos. Es un intercambio. Al hacer una muestra fotográfica sobre Medio Oriente en un aldea del Amazonas o en un barrio de Caracas, yo me vuelvo un canal, un puente, entre ambos pueblos. Para que el círculo se cierre, debo documentar cómo es la vida en esa aldea o en ese barrio. Allí reside el intercambio. En el futuro, acaso mostraré fotos de Sudamérica en Medio Oriente.

En este emprendimiento, contamos con el apoyo del Movimiento Mundial por la Salud de los Pueblos, una ONG con sede en más de 90 países, que vela por la vigencia de la salud en un sentido amplio. Coincidimos en que el acceso a la vivencia de lo estético es fundamental para la formación integral de los pueblos. A partir de esta coincidencia, el MSP y nosotros nos hemos vuelto cómplices. Nosotros ponemos el cuerpo y las bicis, ellos nos dan un apoyo logístico fundamental en ciudades clave, y más fundamentalmente, nos ha donado un proyector portátil para depender menos de la infraestructura local.




El americiclo y el oniriciclo tienen otras dos propiedades. ¡Ambos llevan disparadores de poesías! ¿Qué es eso? Bueno, aunque las bicicletas en sí son intervenciones urbanas, queremos regar el continente de poesías, nuestras y de otros. Por eso estamos diseñando algún dispositivo que pueda arrojar un poema enrollado a varios metros de distancia. Buscamos consejos por Internet, pero sólo encontramos dispositivos que pueden arrojar proyectiles y balas: aún no se ha inventado nada para arrojar poesías, y nos parece una pena. Imagínense cuando las naciones comiencen a colmar sus arsenales de poemas. Claro, no es negocio.

El otro secreto del americiclo y del oniriciclo, es que ambos son vehículos postales. Proponemos un servicio de correo interamericano gratuito para quienes quieran enviar correspondencia a cualquier punto que esté en nuestra ruta. Falta aún diseñar nuestras propias estampillas.

¿Cómo haremos para ganarnos el pan de cada día? Como siempre seguiré vendiendo mis libros de relatos de viaje, y también postales artesanales y fotografías 20x30. Juan Manuel tiene pensado reeditar sus clásicos “bombones argentinos”, con los que ya ha recorrido buena parte de Latinoamérica, y no descarta cobrar a aquellos que quieran darse el gusto y dar una vuelta en su oniriciclo. En este sentido, con su llamativa estética, las bicis son una buena plataforma de venta, y confiamos en ello para llegar a Alaska sin que se nos caiga el cinturón.

¿Por qué dije que este va a ser un viaje híbrido? Porque la idea es intercalar tramos en autostop y tramos en americiclo. Cada tanto dejaré la bicicleta para abordar alguna región a dedo, rápidamente, volviendo a un itinerario troncal. Básicamente, los movimientos sur-norte serán en americiclo, y en cada gran ciudad dejaré la bici para hacer recorridas laterales a dedo. Aquí en el blog, como siempre, subiré semana a semana las crónicas de cada etapa. Como siempre, la presencia de ustedes del otro lado, sus mensajes y comentarios, son lo que le otorga veracidad a todo esto que estoy viviendo, ustedes son la prueba de que yo no estoy soñando. ¡Buenos Caminos!