domingo, 25 de noviembre de 2007

Presentación del libro en Resistencia, Chaco.


Están todos invitados a María Nevada a charlar un poco sobre el nuevo libro y ver un muestra de fotografía. Viernes 30 de noviembre a las 21 hs en María Nevada, Resistencia, Chaco.

viernes, 23 de noviembre de 2007

La efímera máscara de la identidad.

Alfarero, ten cuidado con esas vasijas, ¡pues ellas son tus antepasados!”
Omar Khayyam

Se relame la naturaleza, se revuelca arrobada en el lecho de sí misma. No necesitaré regar las flores de Cecilia, porque la lluvia ya les acerca el necesario correo que sus raíces reclaman. Desde ríos, esteros, y lagunas anónimas. Cada gota migra hacia flores y raíces inesperadas, lejanas, cercanas, desconocidas. Eso me recuerda que la mesa sobre la que escribo y fumo también esta hecha de lluvia, que primero fue semilla, luego árbol, más tarde madera, que transportaron camiones que también tuvieron que soportar la lluvia, y que al final alguien dio forma de mesa. La caracola en cuya concavidad apago la colilla del cigarrillo también es océano, tormenta, salitre y lluvia. Puede esconder o no el sonido del mar, pero al igual que la mesa tiene cifrada en su hechura y en su existencia la complicidad del resto del universo. Cada cosa puede contar la historia del resto de las cosas, porque cada cosa ya ha sido todas las demás. Cada cosa es sólo un momento visible de otra cosa eterna que se nos escapa, porque las flores volverán al humus, y de allí saltarán a la cebolla o al perejil y de allí a nuestra cena. Nosotros seremos esas flores, por lo que al mirarlas en realidad nos estamos contemplando en un espejo moroso. Porque el resto de la cadena nos está vedado, pero todos los hombres fueron y serán flores, niebla y estrella. La reencarnación es superflua, cada átomo que nos urde fue alguna vez lluvia, gacela, tambor africano o piedra del Cuzco, fue sudor de Cleopatra o polvareda en la Batalla de Lepanto. Este escrito, inactual y eterno, será emoción en un lector desconocido, será pensamiento, corriente eléctrica y adrenalina, y algún día volverá a la tierra. Por ese declive no hay fronteras, banderas ni paraguas, no hay tronos ni pureza. Nos pertenece todo, y todo nos es ajeno. No hay propiedad sin identidad, y ésta es una máscara efímera. Estas líneas tienen incontables autores involuntarios, desde mis antepasados hasta los niños que cosecharon las naranjas que comí en 1999 en Córdoba. Tu mirada ya viajaba agazapada en ese vapor galo que remontó el Paraná y contrabandeó la mitad de esta historia a los trópicos, y todos los olivos sicilianos fueron necesarios para que yo te viera por primera vez hace cinco años en la Calle Presidente Perón de Buenos Aires. Con el amor que prometió tu mirada me llegaron los ecos del deseo de la primera ameba y el rubor de la primera mujer enamorada. Aunque no lo parezca, aunque lo disimule el torrentoso río del devenir y su carnaval esquivo de moldes en desuso, asoma el cosmos en la sombra del gato de la esquina, en los fideos con arvejas recalentados y en el beso de la última despedida. Como siendo del templo la columna oculta a toda perspectiva, el silencio que da sentido a la música, se perpetúa este caos sin ortografía. Este universo es una pirueta que comienza en todos sus puntos posibles, no hay dirección ni punto de partida…

domingo, 18 de noviembre de 2007

Próxima pirueta...¡cuenta regresiva!


El calendario se va deshojando, y Cecilia y yo vamos preparando las mochilas y nuestros ojos para hacer un primer viaje por nuestro continente. Ya les conté quién es Cecilia. Mi encuentro con ella fundó la libertad de mis pasos, hace ya muchos años. Su fuego siguió templando mi poesía a la distancia...y hoy que estamos juntos, nos proponemos salir a conocer el continente... Los que me siguen desde hace un tiempo saben que ya he viajado por Europa y Asia. Cuando empecè a viajar el instinto me llevò primero a conocer los pueblos màs lejanos a mi casa. La prioridad era descentrarme, exponerme, mezclarme con los mil acentos de los mi idiomas de los mil pueblos foraneos. Como persona, como escritor, como viajero, hoy mi alma busca lo opuesto, apropiarse de la propia tierra. Desde Latinoamerica hacia Latinoamerica... Esta vez el camino es un atajo hacia mí mismo. Y con Cecilia, dentro de muy poco, estaremos alineando nuestros sueños con ese camino...

Algunas notas sobre la Maratón Cultural en Corrientes.

El punto de partida del artista es tener algo para decir o expresar. El siguiente paso se encontrar un espacio donde expresarse. Esto último, la tercera edición de la Maratón Cultural (Chaco-Corrientes) que tiene lugar en estos días, 16 y 17 de noviembre de 2007, lo logra con creces. Da gusto encontrarse con un espacio tan saturado de propuestas y voces. Llegamos con Cecilia y Andrea a eso de las ocho y veinte. Se suponía que a las 8 yo iba a presentar mi libro, pero debido a ese conocido efecto dominó de las demoras tuve hasta tiempo de sobras de repasar mi querido machete (¿o se pensaban que era espontáneo?) En lo personal me divertí muchísimo en la presentación, y me dí cuenta que a la gente le interesan más los chismes del viaje, cuántos camellos ofrecían por mí un granjero del Sahara para que me case con su hija…y no los pormenores conceptuales, que igualmente encontraron su lugarcito. Presenté a La Maga, mi mochila, como lo había hecho en Buenos Aires y decidí que desde ahora su presencia no faltará en ninguna de las pseudos-conferencias que este dandy con agujeros en los pantalones dé sobre sus andares. Tema aparte.


La maratón fue de lo más variada. Tuvimos la oportunidad de ver una película que giraba entorno a un grupo de amigos que se reunían a cocinar una cabeza de chancho, y de conversar con su director, quien insistía en que este es un momento oportuno para hacer cine porque las cámaras, en Argentina, se han dado un giro de 180 grados y apuntan hacia nuestra propia cultura, en lugar de ensayar un aguada parodia del cine en boga en Hollywood. Hubo poesía basada en los meteoritos encontrados en el Chaco, poesía que denunciaba su usufructo irresponsable por parte de científicos extranjeros, hubo hip-hop anarco-piquetero, hubo una mujer que se presentó como “La Ladrona”, y muy coherentemente procedió a dar ladridos (literal y caninamente) y luego a extraer pedacitos de papel de una lata en los que había escritos juegos de palabras que parecían provenir de un cadáver exquisito descuartizado. Sobre une decena de mesas se habían dispuestos, como manjares, infinidad de libros y publicaciones independientes Hubo un montón de cervezas, que coincidieron con la charla de un pobre hombre, casualmente, sobre el valor de la palabra en la cultura guaraní..
En esas horas de dispersión, el gran reivindicador de la poesía fue un hombre vestido con bolsas de consorcio, que como un bardo brincó de mesa en mesa susurrando poemas a cambio de monedas. En medio a esa cacofonía, un señor vestido de traje sepia, cuya contextura frágil lo hacía más octogenario de lo que era, se paseaba lentamente como si estuviera remando a través de la sala, fumando su cigarro insertado en un boquilla plástica. Todos lo respetaban como si bajo las prendas algo apagadas latiese un corazón de poeta enfurecido. Se le preguntó si iba a leer algo y negó amablemente, como diciendo: ya pasé por esto. Me quedé con la duda. Sobre el final un hombre se me acercó, me saludó en turco, y se fue….eso me dejó una duda peor. Quizás mi relato abrió una puerta temporal entre Estambul y Corrientes…

Nos fuimos a las 3 de la mañana, no sin antes ver la actuación de “Los Espineteados”, como bautizo de hecho en este humilde acto a la banda que tocó canciones propias y covers del falco Spinetta. Todas las letras giraban en torno a pájaros, estrellas, y eventos cósmicos. Dicen por ahí que la comparación no les gusta. Ese es el problema de las comparaciones, son inevitables… Hicieron todo su show, que estuvo muy bueno, con el accidental decorado que proporcionaba la bicicleta de Velazco, olvidada junto al escenario y jamás desplazada por músicos que acaso vieron en ella algún ídolo cuya furia es mejor evitar. A mi me hacía acordar al Cyclown Circus, mis amigos que tocan jazz por las calles del mundo a bordo de sus bicicletas mutantes, que siempre los acompañan en sus shows… Ahora están en Indonesia, según escribió en un mail Johnnie el contrabajista. Corrientes o Jakarta, el rito del arte es una hoguera que arde en todas partes. Seguro que la metáfora de Cortázar apuntaba a otra cosa, pero igual la uso: todos los fuegos el fuego. En todas partes nos decimos, en espacios improvisados que callan esa última y fatal intemperie interior.

Resistiendo en Resistencia

Resistencia, la capital de la Provincia de Chaco, en el nordeste de la República Argentina, es el lugar en el que hoy me toca vivir, y desde donde les escribo estas líneas. Últimamente este blog se ha caracterizado por la falta de regularidad en las actualizaciones, producto de la saturación de impresiones al regresar a Argentina, y más concretamente a estar a cuatro manos intentando subsistir del arte de la pluma, cosa que está tomando gran parte de mi tiempo.

Les debo algunas explicaciones, no se puede dejar así en la intriga a tanta gente que durante todo el viaje 2005-07 fue para mí una compañía virtual e irremplazable. Asique me parece escuchar que la primer pregunta es por qué dejé de viajar y la segunda por qué se me ocurrió quedarme aquí en Chaco. Bueno, la historia es larga. El viaje de alguna manera había cumplido su ciclo al llegar a Tailandia. Aunque por varios meses barajé la posibilidad de seguir viajando con los Cyclowns, con quienes me sentía muy cómodo, se impusieron otras pulsiones… Hay períodos para apropiarse de un lugar y períodos en que uno descentrarse. De pronto sentí lo primero, después de dos años y tres meses de nomadismo, empecé a extrañar lo que era tener la llave de un cuarto que pudiera llamar mío. Necesitaba la estabilidad para digerir lo vivido y lo viajado. De otra manera sentía que todo se iba a perder en un devenir caótico de sensaciones. Son los silencios los que dan sentido a la música, y las pausas las que fundan el viaje.




Hasta acá he sido muy diplomático y poco sincero. Hay otra razón, quizás la principal. Un amor pendiente. Una ilusión que llevaba cinco años atragantada en mi alma. Se llama Cecilia y estudia el profesorado de letras en Resistencia. Durante mi viaje pensé tanto en ella, en tantos sitios distintos, que se me ocurre que durante todo ese tiempo, yo viajé por el mundo, pero el mundo viajó por Cecilia. Jamás me hubiera perdonado quedarme con la duda. Nos habíamos conocido en un viaje por los Valles Calchaquíes, en Salta, en el 2002, y en agosto de 2007, cuando tiré una piedra a la puerta de su casa a falta de timbre, llevábamos cinco años sin vernos. ¿Cómo puede uno dejarse llevar por una historia tan imaginaria? No lo sé, yo no diseñé la especie, pero uno hace esas cosas y con gusto. Si preguntan por mi ya saben, acá estoy en Resistencia, intentando robar el corazón de una muchacha. Me doy cuenta que lo primero que tengo que hacer es acostumbrarme a que ya no vivo en una carpa, y adoptar esas buenas costumbres citadinas que tanto le gustan al sexo opuesto… Me he comprado un perfume, ¿ustedes qué piensan? De vez en cuando preparo algunas cenas exóticas, comida hindú y esas cosas. La verdad es que jamás aprendí tales recetas en la India, pero la wikipedia soluciona ese problema. Juntos planeamos un viaje para enero y febrero de Argentina hasta Colombia, y vemos de qué manera aprovechar este viaje para llevar a cabo algún proyecto artístico/social que deje algo tanto en las comunidades visitadas como en nosotros y nuestro entorno, al regreso. En estos días, tiramos muchas ideas sobre la mesa, eso cuando no estamos ensimismados en nuestras ocupaciones, ella en sus estudios y yo en la redacción de una guía de Irlanda para una editorial catalana.

Mi mente sigue sembrando proyectos, acabo de presentar un libro, como muchos ya saben, sobre parte del viaje por Medio Oriente a dedo, ahora preparo algunas presentaciones y muestras de fotos, y escribo una guía de viajes sobre Irlanda para una editorial española. Los libros se venden, ocasionalmente, por internet, y más que nada en persona, y de ahí sale el efectivo que me alimenta. Osea que no sólo tengo que dedicarme a enamorar la dama de pálidos hombros sino que además tengo que lograr que los billetes de alguna manera aparezcan en mi billetera. Algunos se quejan de que yo nunca levanté una pala. ¡Y tienen razón! A los 12 años debí haber actualizado mis prioridades en la vida, pero en cambio siempre seguí eligiendo jugar, y hacer cosas que me diviertan. A los 20 alguien me recordó que esas cosas además de divertirme tenían que alimentarme. Pero el boicot ya se había vuelto una adicción.

Algo que no se ve en la foto es que me he cortado el pelo. De alguna manera es un hito que me recuerda que el viaje terminó. Si miro lo que tengo puesto, descubro que todo, pantalón, camisa, morral, sandalias…. se sumó a la caravana en un país distinto, ese acompañamiento en el tiempo de un viaje me agrada, y me hace dar cuenta el poco tiempo que pasó. De ahora en más, caballeros, seguiré contándoles las maniobras de transición…. No se confundan, hay muchos viajes planeados. Ya dije, en enero, Cecilia y yo andaremos por la costa del Pacífico en dirección norte…. Más adelante, ambos anhelamos un viaje largo por este continente... Pero por ahora, resisto a gusto en Resistencia. Los lapachos, el acento, Filomeno el perro de la imprenta, las esculturas, María Nevada, el mercado semanal de verduras, los caballos que pastan despreocupados cerca de casa, la estación de trenes en desuso, la Murga del Centro Cultural Alternativo… son primeras imágenes del puerto que dio la bienvenida a esta caravana un tanto extraviada al inicio. He bajado las anclas por un tiempo, o mejor dicho, le he dado un nuevo eje a mis piruetas, que es esta ciudad donde vive la persona que quiero…. Suelo rematar mis mensajes con un “buenos caminos”. Esta vez, alberguen en su corazón por un ínstate ese deseo para quien les escribe.