martes, 11 de setiembre de 2007

Nueva Asociaciòn de Autostopistas en Alemania


El pasado 6 de septiembre tuvo lugar en Freiburg, sur de Alemania, el primer encuentro alemàn de autostopistas. De la misma resulto la creaciòn de un club estable de autostop organizado atravès de la pàgina web http://www.abgefahren.hitchbase.com/. Màs de 30 autostopistas asistieron al encuentro. Hubo diversas charlas sobre autostop nocturno, consejos de seguridad para mochileras, y charlas temàticas sobre viajes extremos como el Artico Ruso, Iraak y Afganistàn. Luego los asistentes se movilizaron para reclamar el establecimiento de un sitio oficial para hacer dedo en la salida de Freiburg, una ciudad con gran nùmero de estudiantes.

Ludovic Hubler con el Dalai Lama


Un momento màgico.... Ludovic Hubler, autostopista francès, logrò una audiencia oficial con el Dalai Lama en su residencia de Daramshala, India. "Ludo" esta a medio año de finalizar su vuelta al mundo a dedo, que ya le ha insumido 4 años y medio. Casi nos cruzamos cuando èl estaba en China y yo en Laos.... Me da escalofrìos pensar en que debe ser el primer encuentro del Dalai Lama con un autostopista profesional. "Todo eso a dedo?" le pregunto el Premio Nobel de la Paz a nuestro amigo. "Es posible?" - insistio el jede del Gobierno Tibetano en el Exilio. Ludo le responde que sì, que es posible, y el Dalai Lama sonrìe. En la foto podemos ver al Dalai lama, y a Ludo con el mapa de su recorrido y una chalina que le obsequio "su santidad"... Para saber màs de los viajes de Ludo: http://www.ludovichubler.com/

domingo, 9 de setiembre de 2007

BASTA DE PARIS - ESTRASBURGO ESPERA



No se puede viajar a Francia y no conocer París, estamos de acuerdo. Sin embargo, muchas veces pasa lo inverso: los viajeros aterrizan en Europa y marchan como burros ciegos por itinerarios diagramados mentalmente: Roma-Lonres-Barcelona. Y cuando llegan a Francia y visitan París, se rascan la cabeza... ¿Y ahora qué hago? ¿Hay algo más allá de la Torre Eiffel? Bueno amigos, Francia continúa, y para salir de lo clásico, yo recomiendo con la conciencia tranquila Estrasburgo.




Estrasburgo se encuentra en la región de Alsacia (Alsacia en español, Elssas, en alemán) zona por la que franceses y germanos pelearon desde los siglos de los siglos. Tanta pelea logró amalgamar ambas vetas en la mentalidad de la gente. Cuando le pregunté a un peatón cómo llegar a la Catedral, el tipo me respondió:

- Tout droit, tout droit... Links!

Es decir, mitad en un idioma, mitad en otro. Vamos bien. Pero los perdono, porque de la misma manera, esta región de Francia superpone, no solo el idioma, sino las delikatessen. Así que tenemos buen vino y además, como en la vecina Alemania, buena cerveza.





¿Que decir de la arquitectura? Nada, silencio, los dejo con las fotos.... Pero les cuento que en algunas de esas casas funcionan tabernas en cuyos mesones los estrasburguenses se vienen emborrachando desde el medioevo, y sirven unas tortas flambeadas -especialidad local- que vale la pena probar....




Si algo me gusta de la arquitectura son sus contrastes. En Estrasburgo, el fachwerk alemán (las casas con tirantes de madera) se mezclan con las iglesias góticas netamente francesas.




Ya saben que viajo a dedo. Pero para los adictos a los trenes, nada mejor que llegar desde París en el TGV leyendo el libro "El gran bazar del ferrocarril" de Paul Theroux. Si les gustó la idea, les dejó los horarios del TGV. Parece que el tren cubre el trayecto en apenas dos horas, viajando a más de 200 km7h. Una vez, viajando a dedo, me levantó un ingeniero que trabajaba en la SNCF (los trenes estatales franceses) y me juró que en tramos experimentales, el tren había alcanzado los 520 km/h. En Argentina, mientras tanto, redujeron la velocidad del tramo Buenos Aires-Mar del Plata de 100 km/h a 80 km/h por falta de mantenimiento de las vías...




Una manifestación estudiantil contra Sarkozy durante mi visita. Fue la caminata nocturna con mejor onda que podía haber elegido. Además de las consignas políticas, no faltó un picnic frente a la iglesia. 



¿Qué sería de Francia sin el hierro forjado de sus puentes y torres? El metal logra imitar la fluidez del río que le pasa por debajo. Dos opuestos igualados por la pose.




La Maga, mi mochila, con el fondo de una antigua furgoneta Citroen. Cuando era niño, tenía una igual en miniatura. Por eso elegí ese lugar para hacer dedo. Haría un viaje en vehículo sol si se trata de uno clásico. Ir por la campiña francesa de pueblo en pueblo parando en alguna que otra taberna para probar una cerveza regional es algo que tienen que poner en esas listas de "100 cosas par hacer antes de morir"




Y con este ferry me despedía de Francia y cruzaba el río Rin hacia Alemania...  Europa es un ovillo sin fin, podría viajar un año completo por sus zonas rurales:

Consejos para viajar por la campiña a dedo :

* Conseguir un mapa de rutas.
* Prestar atención a las rutas "departamentales". Son las más pequeñas, aunque siempre están asfaltadas, y se indican con la letra D antes de su número. Ej: D109
* Aprender lo básico de francés para explicarle a los conductores a dónde van.
* Leer los fuertes de cada región. Viajar a dedo por Francia es como una búsqueda del tesoro. Muchas veces los conductores los pueden invitar a probar quesos regionales, cervezas, chocolates, etc. 
* Llevar carpa. Es posible acampar en los pueblos siempre preguntando a los lugareños por un sitio donde no molestemos (y más de una vez, nos invitarán a sus casas)

Alojamiento en Francia:
* Como siempre, recomiendo usar Couchsurfing.
* Para quienes quieran un poco más de privacidad, aquí hay una lista de hoteles baratos en Francia


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Para recibir en tu casa nuestros libros “Vagabundeando en el Eje del Mal- Un viaje a dedo en Irak, Irán y Afganistán” o “Un Tango en Tíbet” sólo nos tenés que mandar un mail a acrobatadelcamino@gmail.com 

¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo. Más info aquí 

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sábado, 8 de setiembre de 2007

Penélope y los biplanos.

Penélope le había escrito diciendo que estaba angustiada, que su ausencia la confundía, que el reencuentro había sido muy corto y que faltaban horas de vuelo.

“Entonces debería raptarla en un biplano” – pensó Acróbatul, y se felicitó por encontrar un motivo para reir después de leer aquel correo electrónico enviado desde Resistencia, a 1400 Km. de distancia. Nunca 3 kilobytes habían inyectado tanta dinamita en sus venas, pero le concedió un segundo a la nostalgia y recordó los tiempos en que, estando él a tres continentes de distancia de la morocha de labios finos, había soñando con raptarla en un biplano. Le parecía la manera más romántica de llegar a su encuentro. Culpaba de su fantasía a Richard Bach, cuyo libro “Biplano” había encontrado en un café de Nueva Delhi. Tan poco acostumbrado a desbordar hacia el realismo, había llegado a averiguar si había biplanos en alquiler en el Noreste argentino. Por fin asumió que, al menos desde los tiempos de la Aeropostale de Saint Exupéry, líneas de biplanos no había. En aquel primer reencuentro tras cinco años de ausencia, al final, como siempre, había hecho dedo. Y las cosas habían andado bien

Algunas frases de su texto le hacían sudar. “De pronto, no te conozco”. “Intento reconstruirte y no puedo, quisiera tener más recuerdos para acariciar”. Era un agravante saber que Penélope rara vez decía una palabra más de la necesaria. A la hora de transmitir un sentimiento era concisa y efectiva. Acróbatul sentía que Penélope se había enamorado de él sin saber quien era, se había enamorado de un fantasma que viajaba, de un cometa. Y a su vez, sentía que nadie lo conocía como Penélope.

Es decir, de la misma manera en que él se había enamorado de ella, con las brazas de un beso añejado por cinco años en las bodegas de la ilusión y el complot de la Internet, los píxeles y los blogs, que de alguna manera la actualizaban. Hasta el momento del reencuentro, Penélope era para él un artificio, un diseño fractal como el de las mezquitas persas, los kaleidoscopios o los panales, que se multiplicaba en estampida a partir de un puñado de recuerdos sedimentados y de las propiasconjeturas de Acróbatul. En un momento había llegado a olvidar su voz (ella luego confesaría que también había olvidado la de él) sin jamás dejar de sentirse hechizado por ella. Acróbatul había pasado años intentando precisarse a sí mismo qué lo cautivaba de Penélope. Desconocía todos sus por menores, si le gustaba lo amargo o lo dulce, el azul o el naranja, y ni hablar de su fecha de nacimiento. Había por el contrario algo quintaesencial e indefinible. “Hay mundos agazapados en cada gesto de Penélope” –se dijo, y se quedó más satisfecho. Porque eso de comparar a un viejo que pasa con una escalera bajo el brazo con Wittgenstein, y transformar a una amiga suya en Klimtonessa….Siempre encontraba un verso distinto, y se quedaba con la sensación de vértigo de un casi. Sólo podía enunciar el alma de Penélope por rodeo.
Ahora, aunque había cruzado diez meridianos para verla, estaba nuevamente ausente. La distancia, esa cebolla eterna, en su versión doméstica. No había vuelto a Argentina para estar ausente. Poseer simbólicamente a una dama era algo digno sólo desde Salvador de Bahía o Samarkand, no desde la Costa Atlántica. Se había acostumbrado a plantearse aquel amor en términos cortazarianos. En su mente hacía una heroica ecuación entre el Pont des Arts y el Chaco-Corrientes. Asumiendo el riesgo de que no estuviera, allá iba él de todas maneras en busca de su Maga. No se deja a una Maga a merced de la angustia o la distancia en ninguna parte del mundo. Y además o, por sobre todas las cosass, el miedo a perderla. En sus peores pesadillas repasaba un sistema solar de pretendientes con asistencia más perfecta que la suya y, sobretodo, no tan virtuales.

Por dos años había dejado que la imagen de Penélope liberada por su mente, cual un espectro, se acoplara al resto del mundo. La había visto parada en un umbral de Riga, seguramente atenuando la estatura de Acróbatul en un beso espectral; y en los puentes de Delft, en la bruma, cabizbaja. Así, por dos años, el mundo había viajado por Penélope. Ahora, relativamente cerca, ¿había necesidad de tal amor en negativo?

El dinero escaseaba, y otra vez había que hacer dedo. No sabía cuantas noches frías lo separaban de ese momento en que pudiera hacerle caricias con sus pestañas y dormirla entre sus brazos. Se había esforzado en redactar los correos electrónicos más sugestivos, para estar presente desde la ausencia, al menos hasta que tuviera algo de dinero para alquilar el cuarto más barato de Resistencia. Pero mil correos electrónicos no hacen lo que un mimo, y no hay verso que empate la distancia. (“Pero sí venganzas dulces” hablaba sólo como si las circunstancias fueran un rival a derrotar con oratoria).


Como un rapto que sale por decreto, volvió a armar la mochila. “Hacia el amor o huyendo para olvidarlo, vos siempre me acompañás” – Acróbatul condecoraba en su estilo a la mochila por su fidelidad, recordando que era el tipo de frases pomposas y fatalistas que Penélope le reprochaba, y que a él tanto le servían de muleta en esos momentos en que el mundo giraba sin dejar un eje inmóvil sobre el cual pararse, y que eran secuelas de una quizás demasiado precoz lectura de Goethe.

Faltaba empacar la toalla, siempre se olvidaba la toalla. “Al menos –recapacitaba- el tiempo juntos ha sido suficiente para que aprenda a detestar algunas de mis frases.” El tiempo, a decir verdad, también había sido suficiente para que Penélope se diera cuenta de que Acróbatul era un vegetariano trucho, pero un mejor bailarín de cuanto ella sospechaba. En similar incursión hacia el realismo, él ahora sabía que ella se avergonzaba de su pulgar de elfo y que tenía cosquillas en la espalda que bien orquestadas podían inducirle un estado de trance sensorial. Si como decía Cioran el amor era una fuga lejos del conocimiento, la manera en que ellos mantenían a raya a este último les garantizaría mariposas en el estómago para rato.

Volvió a contar el dinero. Calculó que vendería algún librito en el camino. Recordó sus propias frases. El universo cuidará de ti. La ruta proveerá. Por un momento dudó. Se imaginaba a sus editores rezongando la demora en la entrega del último pedido. Aquello no era lo conveniente, pero era lo que debía hacerse, le parecía una acción tan natural como el latido de su corazón. Alguna vez le habían dicho que era un beduino que huía del amor (no lo era, pero lo había sido). Intentaría demostrarle a Penélope que la caravana había cambiado de rumbo, hacia un oasis en el Paraná. Por primera vez su amor por una mujer era superior a su amor por los caminos. Para Acróbatul, no era poca cosa. El mundo sabe girar solo. El ciclo de las lluvias y la bolsa de Nueva York, los exámenes y los editores, las traducciones y los talleres. Sí, el mundo sabe girar solo. Llegó el colectivo que lo dejaría en la ruta, que en su mente era el biplano. Apagó el cigarrillo de un pisotón y subió. No se detendría hasta hacerle caricias con sus pestañas. Hasta hacerte caricias con mis pestañas y dormirte entre mis brazos.





viernes, 7 de setiembre de 2007

Ultima parada: Madrid


El camión de Juan Manuel, quien me llevó a Madrid en su DAF 95... además de invitarme la cena y brindarme su humor. "Ahora viene una subida tan pero tan fea...que hay que subir marcha atrás para que el camión no la vea con las luces y se asuste"...



Antonio, un lector de este blog, quien me alojó en Madrid, junto a su novia Aurora. Es interesante que internet sea también capaz de generar cntactos no virtuales. Antonio me dió toda una lección de folclore madrileño, pero también de realidad madrileña. Dentro dela primera incluyo la horxata y el tinto de verano, ambas maneras de "hacer la primera", y los barcitos del Lavapiés, o la Cuesta del Moyano, feria de libros usados... La realidad madrileña, en cambio, tiene más que ver con los "alternapijos" que son la gangrena de la verdadera bohemia, con la decadencia de la movida okupa, los rosáceos (como llama Antonio a los giris o turistas del norte de Europa) y otros personajes oscuros e intelectuales como el tantas veces mencionado Camarada Juan Lu Min, a quien no llegué a conocer, pero a quien los relatos hermanan con personajes digno de un libro de Kerouac.... Antonio dice que soy un talibán marxista, un elogio que le agradezco, pero ¡ay no sé! me pongo colorado... Y a ellos les tocó en suerte ser mis últimos anfitriones en éste viaje, y acompañarme al Aeropuerto de Barajas, desde donde abordaría el vuelo a Buenos Aires... ¡Muchas Gracias! Un saludo que de manera retrovisora dedico por dentro a todos los que me dieron una mano en este viaje.

Revolució Barceló...

Las casas okupa, la fiesta en las calles del Poblé Sec, los artistas callejeros, las ramblas, la herencia de Gaudí, la gente que conversa en urdu y tamil y castellano con acento charrúa bajo las palmeras del Ravallos punks con sus perros en las plazas, los que estamos de paso, no sé qué de todo esto logra el conjuro balanceado que hace que Barcelona sea una de las pocas ciudades donde pueda caminar sin sentirme abrumado por un pesismismo antropológico. Y a su vez es todo una ilusión…pero más gente la comparte…

En Platja dé Aro, con una banda de argentinos. En Platja d Aro comprobé lo indiferente que uno puede llegar a ser con respeto a historias antiguas....

Regina (en plena gira autostopista europea) con su hermano Nacho.



Haciendo swing en la Playa L´Escala, en Catalunya.


Girona, ciudad catalana con un hermos casco antiguo, poco visitada a la sombra de Barcelona. Allí me alojó Paula (HC). Allí perdí muchas mañanas haciendo papeles para una ex interesada en la legalidad que la unión con mi sangre conlleva...

Autostop de Rotterdam a Barcelona, en imágenes.

Delft, muy cerquita de Rotterdam. La casa de la calle Nieuwelaan, antiguamente un squat, ahora comprado por sus okupantes al estado o algo así, el punto de partida. Ahí vive Steven, mi amigo holandés que puede cantar en perfecto castellano "La Argentinidad al Palo"...
Con Steven, saliendo de Delft, en el extremo nororiental de Holanda, incursionando hacia la lejana y temida República Separatista de Breda. Por cientos de kilometros estaremos incomunicados, a la merced de insurgentes y sorteando cadenas montañosas.... jajjaja Mentira, Holanda es un país de dos x dos...Por eso hay que inventarse obstáculos que generen adrenalina, o fumarse algo, que eso por aca abunda.


Historias mínimas de un camionero belga. Erik maneja un Scania. Pero de chico quería ser capitán de barco. (De alguna manera, ahora es capitán de su camión) Como no había dinero en sucasa para costearle la carrera naval, fue carnicero. Amaba su trabajo, pero un día sufrió un accidente y se quebró la espina dorsal, lo que le impidió seguir con ese oficio. Mientras se rehabilitaba estudió para contador. En su primer trabajo tenía que hechar empleados en una empresa. Después de "legitimar" más de 300 despidos, decidó dejar su trabajo a pesar de que le ofrecían aumentos, y decidió ser caminero. Otra vez, ama su trabajo. El momento que más disfruta del día es el atardecer en la ruta.

En Bonn caí por casualidad en un festival de rock gratuito llamado "Rheinkultur", donde pude ver Die Fantastische Vier y Calexico en vivo. Me quedé en la casa de Lotte (HC) y desde allí salí bordeando el Rin. La primera página del diario local "Suddeutsche Zeitung" envuelve dos panes para el camino. No podía menos que dedicar mi humilde caminata a Patrick Leigh Fermor, viajero y escritor inglés que en 1933 pateó desde Holanda hasta Estanbul (por entonces llamada Constantinopla). El fue quien dijo "se resuelve caminando".

Kaub, una vieja aduana sobre el Rin. Tenía esta imagen en la retina através de un sello de correo antiguo que alguna vez coleccioné de chico. tenía que ir a cotejarla con la realidad





En Bacharach, caminé hacia el Rin en busca de una parcela de verde libre donde acampar, pero este hombre que tenía su jardín con vista al rio me invitó a tomar unas cervezas con él. Esto me hace acordar al mito de que los alemanes son fríos. No termino de redondear una opinión al respecto. Es un hecho que la gente acá tiene otro lenguage personal, una cierta distancia, que hay que acortar, y que hay mucha gente que vive en una burbuja, pero también esta esto, que se da muy frecuentemente, que un desconocido sin mochila invite a sentarse a su lado a un desconocido con mochila, y luego incluso lo aloje en su casa. En Argentina, en comparación, somos mucho más fríos. aunque seamos unos patoteros del abrazo y paladines del rito de la amistad. Pero en Argentina la paranoia social hacce que siempre te dejen en banda.... El cartel con la cifra 542 es el kilometrje del río Rin, para que lo vean los cargueros que pasan por el río.

Vietato introdurre biciclete.... Como en el cuento de Cortázar. Un odio injustificado hacia la querida bicicleta, no deje su bicicleta aquí, que afea nuestro comercio, no entre con su pulgosa bicicleta, señor no poseedor de un BMW, a nuestro establecimiento, a ver si mancha nuestros pisos enmarmolados con losa de Carrara..... Karl Drais, el diseñador de la bicicleta, ¿se hubiera imaginado esto? Con la excepción de Holanda, al resto de Europa le falta mucho para aceptar el uso cotideano del biciclo como algo no lindante con la marginalidad. Copenague y Barcelona ya tienen sus flotas públicas de bicicletas que cualquiera puede tomar y volver a dejar en puntos prestablecidos, con poner una moneda (Copenague) o pagar un abona anual (Barcelona, seis euros al año). Pero en general, se la sigue percibiendo como un objeto grasoso de los rascas que no quieren comprarse un auto. Eso sí, irse a pedalear a las montañas, o cruzarse el país entero en bici sí que es fashion, es un hobby, sano y chic. Aunque la misma gente hacine las calles de su ciudad con sus coches cuando estén de regreso de su escapada agreste.

La pluie... Lluvia en la autopista francesa, camino a Lyon... Me agarró dentro de un coche...

En la suerte estaba escrito que iba aganar mi primer partido de ajedrez en muchos años en Montpellier. Odio el ajedrez casi tanto como lo respeto. Pero calcular las jugadas y predecir los movimientos enemigos me induce un letargo bochonorso. El rival era Olivié, un gran tipo, que me alojó en su depto en la mencionada ciudad francesa. Allí tomamos yerba mate brasileña y conversamos hasta tarde. Mucho mejor que estar acampando al costado de la ruta como la noche anterior, en la rotonda de Lyon.... donde apenas pude dormir con los fuegos artificiales que festejaban el aniversario de la Revolución Francesa.
Cuando uno no está preparado para ella, la fiesta. Hacía dedo en Perpignan, la última ciudad francesa, ya casi llegando a Catalunia, mi destino, cuando estas dos chicas francesas frenan su Seat Ibiza. Magalí et Clementine. "Nosotras también vamos a Barcelona, si quieres puedes venir de fiesta con nosotras. Hay una fiesta en la casa okupa de unos amigos." Aunque me duché y me tomé más de un speed, me caía de sueño. A la fiesta fui....como prueba la foto, aunque poco despues estaba roncando en un sofá....
El DJ de la fiesta. Punchi punchi toda la noche. Lamentablemente me caía de sueño.
En contraste con el acto irrevocable que implica comprar un boleto de tren nos garantiza transporte entre A y B, hacer dedo significa dejarse mecer por una puntuación involuntaria. Es una comunión con el camino y una gimnasia para el alma. Ya los sabía, pero con cada viaje lo recuerdo, en especial en este.

jueves, 6 de setiembre de 2007

Otras vez las rutas europeas: vacas sin karma en países de banqueros, y encima..¡Sarkozy!

Contraste en Estrasburgo, Francia. La catedral gótica y casas estilo fachwerk

Visite Estrasburgo, Francia, la tarde de la victoria del tal Sarkozy, uno que se las da de nacionalista y racista, aunque si hubiera estado en la epoca de Adolfo lo hubieran subido a un vagon sin ventanas dirigido no precisamente a un pueblo, pues es de ascendencia húngara. Estaba en Alsacia, una zona muy conservadora aunque de innegable belleza, donde visitaba a Maru y David, dos amigos españioles a quienes habia conocido en New Delhi el año anterior. Francia es un pais interesante, donde hay que escribir una carta de motivacion hasta para conseguir empleo limpiando inodoros, una carta en la que uno debe explicar como piensa que sus cualidades personales pueden aplicarse a la posicion deseada. Por la noche, sin embargo, un rebanio de estudiantes se junto en la plaza a protestar por la eleccion del vinagre de Sarkozy. Todo era muy tranquilo, tanto que de grupo en grupo yo iba vendiendo mis libritos. La gente charlaba más que protestar. Unos cuantos piqueteros no hubieran estado demás…La mañana siguiente deje Estrasburgo rumbo a Alemania. La misma naturaleza parecia protestar contra Sarkozy, llovía a cantaros.

En el pueblo de Plobsheim, un viejo furgon citroen de los años 60...

Aunque no lo crean, en esta estación de servicio suiza, yo le pregunté la hora a uno de los empleados....

Mientras atravesaba Suiza rumbo a Liechtenstein quede impctado por la pulcritud de las vacas suizas, todas parecian estar posando para una publicidad de Milka o Carandache. Nada mas distante a las vacas llenas de barro y karma que caminan como zombies empastillados por las calles de Amritsar o Delhi. Cruce Suiza varias veces, de Italia hacia Alemania y viceversa. Hubo muchos viceversa, muchos tuneles San Gotardo, muchas periferias de Zurich, una noche en un pueblo llamado Zofingen donde vendi mis libros a los estudiantes de un pub llamado “Rotten Ochsen”que un siglo atras habria sido una posada. Cuando llegue, con mucha hambre y cargado de mochilas y paquetes, me senti como si esa casona me hubiera guiniado un ojo y dicho: “Ah, cuando yo fui construida llegaba mucha gente como tu…”.


De vez en cuando uno viaja en estos clásicos..... ¡un Jaguar modelo 70!

Jorge, el portugués que me alojó en Zurich.

Liechtenstein me pareció un pais de banqueros. Prolijo, inerte, parecia una animacion en 3D, era como estar dentro de un Play Station. Los autos pasaban emitiendo un zumbido parejo, y se detenían ante cada cruce peatonal. Hombres de traje y portafolios eran lo unico que caminaba por las calles. La Capital del Aburrimiento. La gente que conocía allí decía que lo particular reside en que allí es normal cruzarse con el príncipe caminando descalzo por la montaña, lo que es comprensible porque Liechtensteinse trata , en definitiva, de una montaña.

Las calles de Vaduz, Liechtenstein, capital europea del aburrimiento.

En Tirol, Austria, visite a mi amiga Katrin, que es mi compañera de desinfección (argumentábamos que las heridas del corazón se desinfectan etílicamente). Cuando uno está triste va a la casa de Katrin y entre cervezas y licor Jagermesiter ella te explica que la vida es linda, que el amor de tu vida te espera a la vuelta de la esquina y que aquellas peronas a las que heriste van a resucitar y agradecerte ….y a continuación te pregunta si realemente crees en todo eso….El tema de la semana: la culpa…. El sueño de Katrin: bailar salsa en Cuba con un viejito. ¿Pero por qué tiene que ser anciano, Katrin? ¿ya estamos con la culpa de vuelta?

La pobreza y la actitud sibarítica... (2ndo aniversario del viaje)


El 1 de mayo del 2005 estaba saltando a un velero en elpuerto de Bangor, Irlanda del Norte, rumbo a Escocia. El 1 de mayo de 2006 estaba tomando té con cuatro maestros enturbantados en Dowlat Yar, un pueblo perdido en el centro de Afganistán, con miedo a perder la cabeza y sin nada más lujurioso que un paquete de galletitas para festejar el primer aniversario del viaje. Asique me merecía, en este 1 de mayo de 2007, para el segundo aniversario, pasarla a lo grande!!! jajaja Aca estoy en Heidelberg, con baño de espuma, tinto siciliano, y la belleza alemana que está sacando la foto.


Ya les dije en alguna ocasión, soy un dandy con agujeros en el pantalón.... La pobreza, unida a una cierta actitud sibarítica, habilita algunas situaciones bizarras... ¿La moral y la ética periodística? ¡Ufa!!! Déjenme festejar, ¿no ven que nunca hice aporte jubilatorio alguno y que lo más probable es que termine comiendo raíces a la vera de algún camino? ¡Dejadme trovar mi dicha ahora que la la tengo!

Europa, el continente bostezo. Consuelo: el bueno tinto y el buen queso.



Despues de haber caminado por dos anios entre Europa y Asia, ahora un pajaro metalico me repatriaba a Europa en 12 horas. Mi mochila estaba tan desconcertada como yo, tan poco acostumbrada a esos inmensos depositos alados, muy poco habra podido compartir con todas las maletas de los mas pasajeros. Esas maletas no le iban a creer que se paso dios anios de camion en camion, que cruzo todo el Medio Oriente y Afganistan, el Tibet, que se monto en veleros, tractores, Porsches y carros tirados por burros por igual, que se la recibio y acomodo en casas de granjeros pero tambien en templos y palacios. La vi reaparecer acongojada en la cinta del aeropuerto Fiumicino, en Roma.

El mismo dia a la noche habia llegado a Milano, en el norte de Italia. Un reconciliamiento con las rutas europeas despues de dos anios. En Milano me esperaba mi hermana Vero y Horacio mi cuniado junto a un nuevo integrante de la familia, Jeremias, mi nuevo sobrino, de dos anios de edad. Su nombre es Jeremias, per si debiera elegir un alias para el sin dudas seria “decibel”, ajuzgar por su capacidad de perforar los timpanos de quien este a una hectarea a la redonda. Al pendejo le gusta llorar y gritar, y eso fue lo que hizo la primera vez que me vio… Con los pelos largos y el sombrero afgano, quizas le di algun motivo. Con los dias se fue tranquilizando. Ibamos todos los dias al parque donde jugaba con ninios de otros inmigrantes, moldavos, estonios, rusos, todos los herederos del Pacto de Varsovia gateaban y se tiraban de subibajas. Milan fue mi base para visitar amigos en Alemania, Suiza, Austria y Francia, antes de transladarme a España.

Al poco tiempo de mi llegada a Italia comenzo a afectarme algo asi como un shock cultural. Proveniendo de Asia, no solo la diferencia de precios llama la atencion. Me acostumbre al trato informal, a sacarme las sandalias antes de entrar a una casa, a comer en la calle, a hablarle a cualquier ser humano sin preambulos ni formalismos. En Italia en cambio, tirarse un pedo es una actividad sujeta a tasas. Es el unico pais que conozco donde hay una policia fiscal, la “Guardia di Finnanza” que incluso tienen sus propios patrulleros. En la Plaza San Marcos, en Venezia, esta ahora prohibido comerse un sandwich. En cambio hay que sentarse y pagar 12 euros por un café con una media luna….En Milan, la capital de la moda, puedo ver como los conductores dentro de los autos que pasan zumbando en la autopista sin detenerse visten trajes oscuros como si fueran a un funeral. Note que muchos hablaban solos, hasta que recorde que muchos tienen auriculares conectados a un telefono. No estaban locos! Simplemente hablaban por telefono.


Sería estúpido decir que Europa está habitada exclusiamente por seres formales. También hay una Euopa alternativa, la Europa de los squats, las comunidades alternativas, y en menor medida los grandes festivales (el rock pasó de proponer un compartamiento social alternativo a simplemente celebrarse a sí mismo). Pero en su conjunto Europa es un continente de bostezos. Hay fiestas rave, pero son quistes. Hay Encuentros rainbow, pero son (hermoso) picnics de marginados. No se trata de la ausencia de fiestas y excesos, que por eso Europa es bien conocida. En su conjunto es un continente trillado, huxleriano, continente bostezo, continente que contiene gente de altos ingresos que se altera si le pedís fuego por la calle, si le ofreces un abrazo gratis que no precisa Master Card. Ni se intente interpretar esto como el preludio de un elogio a Latinoamerica. Cada jardín con sus yuyos. No sé que es preferible. En Europa la indiferencia humana está instalada por el mercado. En Latinoamerica un par de superhombres de cotillón, caudillos "K", militares petroleros, cafeteros disco de platino devenidos gobernador de Tucumán, etc instalan hambre y, últimamente, esperanza. Pero ahora estoy Europa, y entonces me vuelvo sensible al estoicismo de la abundancia....

Jesús Branca


Un paredón en las afueras de Como, norte de Italia, camino a Suiza. Cuando acompañen las ostias con Fernet empezaré a ir a misa....

DE HEIDELBERG A FREIBURG TRAS EL CORAZON BUDISTA DE TAMARA HINDENBURG

En Freiburg, Tamara me esperaba con el escepticismo propio de reencontrar en el umbral de su casa a un vago que habia conocido vendiendo poesia en Bangkok. El nombre completo de Tamara, en combinacion con la palidez lunar de su rostro transmite con fidelidad ese charm de actriz de cabaret de la belle epoque. Ella me llamaba Mister Juan, acaso por esa costumbre de enfermera de dirigirse a sus pacientes formalmente. Le dije que la otra unica persona que me llamaba Mister Juan era un jefe tribal del Kurdistan Iraqi, pero no hubo caso. Ninguno de los dos se convencia de que el otro era de carne y hueso. En realidad los encuentros entre Tamara y yo fueron muchos, pero hoy es un mal dia para cronologias. Freiburg, Heidelberg, Basel y la Selva Negra nos dieron asilo por igual. Se suponía que cada vez era la última vez, para mi compañera el amor era algo incompatible con la iluminación que le prometía el budismo. Y se trataba de un budismo powered by Mercedes.



De Freiburg, su ciudad, hicimos dedo hacia Heidelberg. No teníamos cartel y terminamos pintando el destino con fibron sobre nuestra toalla. En Heidelberg, una ciudad de ruinas románticas a orillas del rio Neckar, presenciamos la Walpurgisnacht, una fiesta pagana reloaded en la que todos suben al monte con antorchas. El dia siguiente era el segundo aniversario de mi viaje. Dos años atras habia salido de Belfast en un velero rumbo a Escocia, sin visibilidad alguna de todo lo que esperaba tras ese primer horizonte. El primer aniversario del viaje habia sido en Dowlat Yar, una pueblo en Afganistan donde la frugalidad afgana no daba muchas opciones de festejo. En esa ocasion me la pase tomando te con mis cuatro amigos enturbantados, unos maestros locales. Ahora en Heidelberg podia vengarme. Nuestro hotel tenia una bañera lo suficientemente grande como para albergar una orca. Pronto se lleno de espuma, la que pronto recibiria la involuntaria ofrenda de algo de nuestro vino tinto siciliano que se escapaba de las copas.


Nuestro proximo encuentro seria en Suiza, en Basilea. Yo, a decir verdad, me entere de que Tamara quería volver a verme de casualidad, al revisar mi correo en un pueblo de la Selva Negra, esa region de relojes cucu y tortas de chocolate. El sitio acordado era Basel, la que mi presupuesto recordara muy bien. Llegamos curiosamente, en el mismo tren, bajandonos de vagones contiguos. En Basel tranvías azules y blancos se mueven con ritmo de pecera. En mi memoria, todos llevan el numero 4. Cerca del Rin hicimos un pic nic. Se habia desatado una tormenta que nos parecia pintoresca, pues compartiamos ese gusto por los escenarios melancolicos. ¡Santa Rosa! ‘exclamé, pero no me entendió. Los frondosos arboles nos permitian observar el diluvio desde un relativo comfort. En un momento, un auto, un Hyundai rojo se estacionó delante nuestro, y la naturalista Tamara puso cara de “fin de mundo”. El Menú: arenques, vino tinto, incertezas, queso, aceitunas, caricias, seis cervezas de oferta, delirios de una combi VW naranja y verde atravesando el continente hacia India, baguettes, más incertezas… En fin, un picnic. Cuando el vino se acabo, ya de noche, hubo que corer a la estación de trenes, único sitio abierto, a comprar un vino chino de oferta con la dudosa etiqueta de “Mystery China”. Una basura, pero por 6 euros…Había que imaginarse los cerezos y los tonos de chocolate de los que hablaban la descripción de su gusto, pero teníamos algo para tomar.




Con la noche la tertulia continuo junto al ventanal de nuestra habitación del Albergue Juvenil de Basilea. Hablabamos sobre soledades autoimpuestas, sobre budismo, sobre nuestra pendular relacion… Tamara estaba en un momento de su vida en que su corazon, a fuerza de decepciones precedentes, tenia estrictos controles aduaneros. De alguna manera yo me habia pasado de la raya y ahora era un clandestino. Su acercamiento al budismo tenía mucho de mecanismo de defense, pero no iba a decirselo.En la ecuación de su budismo, o era un apego, una possible causa de sufrimiento de la que debía librarse. Se dijeron muchas cosas, que no vienen al caso, aunque mas de un sueño seguira revoloteando junto a ese ventanal como luciernagas fieles a lunas apagadas. Acaso las luciernagas sean eso, el fantasma de sueños abandonados por sus soñantes.





Despues vino la Selva Negra. Nuestro encuentro alli, acampando en los campos vecinos a las ruinas del castillo de Hochburg. Esos campos tenian el angulo justo que permitia rodar abrazados como en una escena cursi de un film romantico. Nuestra intencion nunca fue escandalizar a los turistas que se acercaban a ver el castillo, y no a verme a mi destapando cervezas en cuero sobre una de sus murallas, pero bueno. Como siempre, a Tamara al final se la llevo un dragón de hierro. Los alemanes de la decada del 30 –esa decada en la que se hablaron tantas estupideces- veian en los ferrocarriles una expresion de la voluntad de poder de la que hablaba Nietzche. Claro que esa gente nunca habia leido a Nietzsche, pero sus titulos le sonaban gloriosos. Igualmente, los que si le habian leido interpretaban lo que querian. A mí, despues de ver tantas veces los ojos esmeralda de la Señorita Tamara desaparecer en ellos, los trenes me parecen sobretodo verdugos de los adioses.


¿Por qué estoy contando la historia? No ha sido una historia que me marcara a fuego..., pero de alguna manera describe lo que el amor ha sido para mí en los últimos dos años. Con Tamara nos vimos seis veces, en cuatro países distintos, saltando y subiéndonos a trenes haciendo dedo en las autopistas alemanas como rayo para llegar a tiempo a sus días libres. Así, quienes se estén por entregar a la lógica de los caminos sabrán que están firmando un pacto de lágrimas, bello por momentos, donde alfa casi siempre implica omega. Es verdad que lo efímero se vuelve aveces eterno. Pero de alguna manera durante estos dos años de caminata he destilado el sueño, la visión, de llegar a compartir el camino con alguien. Hasta ahora he esquivado el amor como un jugador de rugby que deja en el camino a sus rivales. ¿No será hora de cambiar de actitud? Total, si el amor falla, siempre se podrá volver a armar la mochila. Como dijera Fermor, "se resuelve caminando".

domingo, 2 de setiembre de 2007

El duomo y los fotógrafos


El duomo de Milán, parece el enorme esqueleto de marfil de una criatura de otra galaxia. Pero es una iglesia. De las góticas, la más grande que se ha construído. No exalto la arquitectura, pero saludo a la belleza y a las vidas perdidas en esta petrea exageración, a los orfebres exhaustos, tres siglos martillando para que el turista japonés click, replica en 5 megapíxeles. Los tranvías y los inmigrantes clandestinos peruanos que venden ropa de Benetton trucha en la Via dei Mercanti parecen acunarlo. No vaya a ser que un día el Duomo despierte, se despierte y desentierre sus pezuñas de marfil y salga a pasear por allí, acechando con sus gárgolas vengadoras a los fotógrafos de ojos razgados...

Mi nuevo sobrino, Jeremías, alias "decibeles"...

















Una cosa es llorar. Todos los niños lloran. Mi flamante sobrino Jeremías, en cambio, parece estar cantándole las 40 a la vida, poniéndole los puntos a la trama universal... además de adueñándose de todos los juguetes del "parco" y patoteando a los niños que pretenden subirse alos juegos aunque esten vacíos... Aguante Jeremías!! El haber nacido en Italia le ha convidado ciertos dotes mafiosos además de los que vinieron de yapa con la sangre!

Au revoir Asia, yo te saludo....!!!




Normalmente intento que mis relatos revistan cierta elegancia de estilo. Esta es una excepción. Resulta dificil resumir mis ultimos dias en Tailandia y el ultimo mes vivido en Europa. Una densidad de acontecimientos de toda clase me impide constantemente ponerme al dia con los relatos. Claro esta, no puedo culpar a nadie mas que a una voluntaria resistencia a tomar papel y lapiz. Tengo alma de perfeccionista, y aveces prefiero no contarles nada antes que contarles un resumen infiel y apresurado. Visto que no tengo otra opcion, aqui voy con un relato comprimido.

La ultima vez que les conte mis planes estos eran viajar indefinidamente con el Cyclown Circus, y ahora les cuento que desde la ventana del departamento de mi amiga Alba en Salou se ve un Mediterraneo de un azul inapelable. Que sucedio en el medio?

En primer lugar se dio una alineacion de circunstancias que me hicieron tomar la decision de volver temporariamente a Argentina, al menos por unos meses. Una conversacion telefonica con mis padres, recien jubilados, acaso me hizo sentir que les debia un poco mi presencia. Siendo que nunca he sido familiero, ese sentimiento en mi interior me sorprendio al punto de sentir que debia seguir mi instinto y regresar por unos meses a la Argentina. Por otro lado, un reencuentro pendiente me espera en Resistencia, Chaco, desde hace cinco años. Fue la última vez que había visto a Cecilia. Pero el regreso iba a ser con escalas. Veronica, mi ex, me necesitaba en España para asistirle en una serie de burocracias, papelitos y demás miriñaques legales..... con lo que tenía la excusa más aburrida para divertirme un poco por Europa y visitar unnos buenos amigos.


Asi fue que me tome la responsabilidad de vender mis libros sistematicamente cada dia en los cafes de Kao San Road, en Bangkok, para poder ahorrar el dinero de los pasajes aereos, que no era poco. La rutina se volvio extenuante, sobretodo cuando hubiera preferido infinitamente pasar el dia con el Circo, que seguia haciendo su musica en la calle. Apenas me quedaban fuerzas a la noche, cuando volvia cansado al “barrio” para tirarme a tomar una cerveza con ellos, que ya tenia que acostarme para estar a la maniana siguiente armando los libritos para salir a vender a la tarde.

Este periodo no fue, sin embargo, vacio o monotono. Mientras vendia mis libros conocia infinidad de gente. Ni siquiera intentare hacer una lista. Sientanse todos incluidos. Solo mencionare a Wali, una alemana, enfermera en su vida civil, con quien terminamos tomando extracto de ginseng en las callejones de Bangkok, y quien tocó mi corazon. Era la fecha de mi cumpleaños, y con Wali charlabamos de los apegos, de la lucha del deseo contra el no deseo, esa esgrima entre idénticos, cuando Raffi –del circo- aparecio desde atras y obliteró mi cara con un pastel de cumpleaños. A los pocos dias Wali se volvió a Alemania, dejando su e-mail grabado en la cera de una vela amarilla cuya estatura habia disminuido peligrosamente con el correr de las noches…

El circo seguia haciendo su musica en la esquina de Soi Rambuttri, aunque a medianoche habia que mandarse a mudar porque los monjes del monaterio budista cercano se habian quejado a la policia. Yo seguia pasando las noches de visita, con los libros restantes del dia en la mochila. El tiempo, calvicie progresiva de los calendarios, llegó el 18 de abril, y aborde un vuelo de China Airlines hacia Roma. Desandar en 10 horas lo que te ha tomado dos años de caminata es algo que te puede volar la cabeza, hsata el punto que llegué a sentir una especie de pena o miedo, como si estuviera por dejar que la gravedad se encargara de una copa de cristal. En fin, dejé la mochila en la cinta del equipaje y marché a la sala de embarque.