martes, 13 de marzo de 2007

DE CHENGDU A KUNMING: PRIMER DESAFÍO A DEDO EN CHINA


viajar a dedo en china


Viajar de Chengdú a Kunming fue mi primer gran desafío a dedo en China, sin contar lo viajado en el Turkestán, donde seguía habiendo hospitalidad musulmana.  Había pasado una semana buscando inexistentes hojas de ruta hasta que, dándome por vencido, bajé un mapa bastante esquemático de internet, y nos lanzamos a la aventura. Habíamos cruzado todo Tíbet (viaje plasmado en el libro Un Tango en Tíbet) y ahora viajábamos a Kunming para encontrarnos con los Cyclown Circus, un grupo de artistas de circo que venían viajando desde Europa en bicicleta. 


cloud mountains china

                                                    Así (no) se veía el paisaje...


bicicletas taxi en china

                          Pensamos en robalas, pero luego recordamos que nuestra visa vencía en un mes.

Inicialmente solo había en esa ruta mal pavimentada minivans Chana verdes que hacían de taxis y camioneros que ni nos miraban. Un Cherry QQ, una miniatura de auto diseño local, nos llevó hasta un sitio llamado Yingjing, pasando colinas arboladas que terminaban en valles aterrazados donde campesinos con sombreros cónicos trabajaban en los arrozales. Era la imagen romántica de la campiña china tantas veces vista en porcelanas, películas y almanaques. Estaba feliz de haberla encontrado en mi periplo mochilero. La niebla parecía encallada en esas colinas las 24 horas. La visibilidad nunca era superior a los cien metros. Cuando se hizo de noche, luego de intentar en vano que en algún caserío nos ofrecieran alojamiento, decidimos acampar detrás de una curva de la carretera. Había lo que parecía una bolsa de papas gigante enganchada en unas ramas de un árbol. Cuando Pablo fue a explorar, sin embargo, se encontró con que era una pequeña tienda, y dentro había una cama tendida, limpia, y con una bolsa con maní bajo la almohada. Nos quedamos fumando un cigarrillo en la oscuridad, imaginando quien podría habitar allí, y finalmente armamos la carpa y dormimos. Al rato, un hombre, y una mujer con un bebe en brazos entraron en la tienda. Incomprensible.

china de mochilero

                       Amanecer acampando y encontrar el clima así te da permiso para poner esa cara.

En el segundo día de la epopeya de viajar de Chengdú a Kunming el dedo mejoró. El conductor de una 4x4  nos invito a almorzar en el camino. Como siempre en China, la mesa era una plataforma giratoria con media docena de platos con distintas opciones, que los comensales iban girando para picotear a gusto. Nos dejaron en un sitio llamado Hanyuan. Miramos -Cábala- la estampita del santo que Pablo se había encontrado en las montañas de Ya'an, y en 10 minutos frenamos una VW Touareg (Foto de apertura)  Eso no era un auto, sino un unicornio.­ En ese bólido hasta la ciudad de Shimian, donde Pablo, a quien le quedaban menos días decidió tomar un autobús hasta Kunming. Por mi lado, aun estaba lavando el pecado de haberme subido a un avión de Lhasa a Chengdu, por lo que seguí mi procesión, postrándome cada 10 pasos y pidiendo perdón al dios de las banquinas...


trabajadores en china

                                                 La cara de felicidad de estos chinos...

Estando solo, sin embargo, viajar a dedo se volvió mas rápido, y pronto pase al autobús en que viajaba Pablo, saludándolo incluso cuando mi auto y su autobús se quedaron anclados en el mismo corte de ruta. Aunque el dedo venia rápido y nunca esperaba más de 20 minutos, acepté el ofrecimiento de la policía de un pueblo de pagarme el boleto de tren hasta Kunming, solo para tomar al menos un tren en China. Llegue a Kunming bien dormidito en la mañana del tercer día.


YA'AN Y LA HISTORIA DEL FALSO BOTON








Photo 1. En Ya'an, con el falso puente viejo de fondo... Foto2: Pablo con Johnson, el dia en que salimos a la ruta rumbo a Kunming. Foto 3: La amable policia de Ya'an, es decir, la verdadera. La minita policia a la izquierda merece mencion especial...
Viniendo del Tibet del Oeste, la llegada a Lhasa habia sido una specie de reeencuentro con la civilizacion. Despues de cinco dias en Lhasa, no nos habia quedado otra que abordar un avion hacia Chengdu, a pesar de que nuestra idea era ir por tierra hacia Kunming, debido a que en la PSB de la Lhasa se negaban a extender mi visa, a la que le quedaba una semana. Despues de haber viajado 20 meses desde Europa por tierra tener que tomar un avion era una broma pesada. Aterrizamos en Chengdu, una ciudad de 11 millones de habitantes que se encarga de hacerte saber que cualquier capital provincial china tiene mas edificios altos que Paris y Londres juntas. La modernidad, claro esta, es algo mas que paneles de vidrio. Pero los chinos estan contentos sembrando su pais de futuras ruinas. Porque China ahora es retaguardia de algo que sera reserva. Y abraza todo aquello de lo que los occidentales de a poco comenzamos a huir.

Como en Chengdu las burocracias eran mas complejas, decidi extender mi visa en la cercana ciudad de Yaan. Nos habian dicho que la ciudad era horrible y que no habia nada para ver. Vale decir, no aparecia ni de rebote en la Lonely Planet. Eso era una como una carta de recomendacion para nosotros. Lo primero que nos sorprendio fue la mujer policia que nos atendia en la seccion "Aliens" de la policia. Por un par de segundos, Pablo y yo visualizamos futuros alternativos¡­.nos imaginabamos escribiendo una carta a la familia explicando que habiamos decidido radicarnos en Yaan. La minita policia no solo se partia sino que era muy eficiente en su laburo, y en una hora la extension de la visa estaba lista. Ella y sus colegas se tomaron varias fotos con nosotros, e incluso nos invitaron a tomar un cafe en su oficina!

La ciudad, de hecho, no tenia nada realmente interesante en si misma mas del orgullo de ser, presuntamente, el origen de la cultura del te china, y el sitio donde se encontraron los primeros pandas gigantes. Aun asi no dejaba de tener un aire relajado con puentes que fingian antiguedad extendidos sobre un rio del cual nunca preguntamos el nombre. La gente nos mira con asombro. Es claro que nadie los visita. Pero Yaan iba a quedar en nuestra memoria por siempre. No por sus mercados con hombres vendiendo peces gato o torutgas marinas en baldes. No por la amabilidad de su gente. Sino por el falso boton. Esta es, muy brevemente la historia.


Se hacia llamar Johnson., y apenas declaraba veinte anios. Se nos adoso con la excusa de mostrarnos un buen sitio donde comer pato. No nos hicimos rogar. (Encontrar alguien que habla ingles en China es un lujo singular) Desde el comienzo, nunca nos habia podido explicar a que se dedicaba. Mientras comiamos, nos hizo un par preguntas estupidas del estilo "Les gusta la ciudad? Que es lo que mas les gusta de mi ciudad?" y pretendio convencernos de que era una encuesta para sus estudios. Despues de la cena nos mostro unos salones de baile donde la gente bailaba de la manera mas ridiculo en que he visto a alguien bailar. Parecia un salon de los anios 50. Los hombres tomaban a las mujeres con modales de tango, pero describian orbitas de Valls¡

­ Alli, comenzamos a notar que nuestro amiguito tenia algunas conductas extranias. Primero nos hizo sentar con el duenio del boliche, y nos pregunto si queriamos un par de chicas. Aunque dijimos que no procedio a llamar a la mismisima cantante que en ese momento estaba sobre el escenario. Con Pablo nos miramos. Este esta loco. Luego Jonhson sugiere que subamos a cantar un tema al escenario con el duenio del bar. Si, esta loco. De ahi salimos finalmente a la calle, donde nuestro amigo nos compro unos tofu que olian como medias sucias y que fuimos disimuladamente desgranando y arrojando al suelo mientras caminabamos para gran alegria de los gatos. Johnson nos ha invitado a su casa, aceptamos la hospitalidad de nuestro impredecible y misterioso amigo. Podriamos habernos marchado de inmediato de esa ciudad, pero decidimos quedarnos un par de noches mas que prometian ser graciosas.

En la casa del chino su madre nos preparaba comida como si fueramos el hijo prodigo. Por las noches Johnson y alguien que se suponia era su hermano mayor. Por el momento aun le creiamos todo- nos invitaron a comer pinchitos a un restaurant local. Cientos de pinchitos con hongos, huevos de codorniz, pescado, carne, y un monton de cosas irreconocibles. Pues en eso reside la singularidad de la comida china, uno nunca sabe lo que come. Llega un plato con una textura que parece arroz, pero es huevo. Ah, ahi llegan las salchichas, pero no, es arroz. Todo se cocina, corta, y presenta de manera distinta.

Despues de esa comida quedamos super pipones. Pablo elogiaba la hospitalidad local: "estos te ponen el cigarrillo en la boca!" Johnson sugeria -¨bromearia?- que mas tarde teniamos que ir a comer un cordero a la casa de otro familiar. Siempre se referia a sus familiares con un numero ordinal. Mi tercer hermano. Mi tio segundo. La hermana menor de mi primo el cuarto. Pablo admite que un cordero, despuesde la panzada que nos habiamos dado, no lo iba a comer ni aunque fuera intravenoso.

Mientras yo buscaba en vano una hoja de ruta por toda la ciudad para salir a dedo rumbo a Kunming, Pablo, acompaniado por Johnson visitaba una montania sagrada donde se encontro con un santo que le entrego su propia estampita (!) Conto que Johnson a cada paso le decia: Pablo, este hombre te invita a almorzar a su casa! Luego le decia al pobre aldeano: Este extranjero quiere almorzar en tu casa! Nos dimos cuenta que repetia este mecanismo todo el tiempo¡­ Nuestro amigo era un mitomano. Esa tarde caminamos por toda la ciudad, siempre Johnson apurandonos con un ritmo frenetico. Si Pablo frenaba un minuto a atarse los cordones Johnson le gritaria: ¡Oh, Barburi (era su manera de decir Pablo) What are you doing???? Come on!

La noche de la gran confesion. Estabamos en una especie de local de comidas rapidas local, una especie de KFC chino. Habiamos visto otros dos extranjeros, los primeros que veiamos en Yaan, que resultaron ser un industrial del te de Nepal que compraba maquinaria en China, junto a su hijo. Se acercaron a nuestra mesa y charlabamos de los recientes temblores politicos en Nepal. Entonces el chino se pone de pie y dice con un tono solemne que en el solo podia provocr risa.

"Ahora puedo decirles la verdad sobre mi trabajo. Soy policia y mi trabajo es asegurarme que los turistas tengan una buena estadia en Yaan. Perdon por haberles mentido."

Contra sus expectativas Pablo y yo apenas le dimos bola y seguimos hablando con los nepalies. Entonces el chino repitio su verso. Y bueno, sos policia, que queres que le haga. En todo caso sabiamos que la historia del policia seria como maximo una excusa para pasar dos dias con nosotros. La otra opion es que realmente haya sido un policia, y entonces me veo forzado a creer que China tiene la policia mas comica sobre este planeta, con oficiales que andan por alli invitando a los turistas a prostibulos y restaurantes. En realidad, le estamos agradecidos, la cara de los nepalies cuando Johnson se puso de pie y confeso solemne su nueva mentira era digna de un retrato.