sábado, 30 de septiembre de 2006

CUANDO TODO EL MUNDO SEA KASHGAR...

Ahora, como pequenio castigo, seras el ultimo de la fila” – dijo con una malevola sonrisa el funcionario de adunas chino en Taxqorgan, la primera ciudad china en la provincia occidental de Xinjiang. Momentos antes habia alzado en el aire la bolsa con las cuatro manzanas que el Dr.Ali Mohammed me habia obsequiado en Pakistan, desaprobandolas con un comentario en chino que sin necesidad de subtitulos dejaba entrever que estaba enojado. Cuando pedi una explicacion me mostro una tarjeta amarilla. Reconoci esa tarjeta, yo mismo la habia completado y firmado al llegar a la aduana, obviamente sin prestar demasiada atencion, pues a la pregunta de “transporta Ud en su equipaje frutas, verduras u hortalizas?” habia tiquado el casillero negativo Cuando ocupe el ultimo lugar en la fila me di cuenta, sin embargo, que ese pequenio contratiempo me habia salvado de un mal mayor, porque contra toda expectativa el equipaje de otros extranjeros estaba siendo revisado con minuciosidad de detective, y dado que mi carpeta con fotografias y articulos periodisticos estaba en la mochila grande, enfrentaba un riezgo considerable de ser rebotado hacia Pakistan. Periodista, escritor, y espia son sinonimos en el diccionario de la idiosincracia estatal china. Pero la providencia habia puesto en mi mochila pequenia cuatro manzanas, y delante mio en la fila tres comerciantes afganos camino al mercado dominical de Kashgar. Cuando llego el turno de estos, como previsible, todo el personal de la aduana formo una ronda enrededor del equipaje de los ahora asustados afganos, probando toda sustancia que salia de esas maletas en busca de narcoticos. Aun recuerdo al pobre hombre intentando retener un paquete de leche en polvo para la hora del te. Mientras el inusual picnic continuaba una mujer policia le ordenaba a los mercaderes sacarse los zapatos para revisarlos, y a mi pasar derecho hacia el control de pasaportes. Estaba adentro.

En Taxqorgan mi pasaporte azul recibio su sello numero 58, rojo y ovalado en una esquina de la pagina opuesta a aquella de la visa. A pesar de esto, habia entrado oficialmente en China unos 100 km antes, tras superar el paso de Khunjerab desde Pakistan. La explicacion de este extranio sistema reside en que los primeros 100 km transcurren cerca de las fronteras con pakistan, Afganistan y Tajikistan, una zona donde las autoridades chinas no quieren decididamente ningun aventurero occidental suelto. Todo bajo control. Si una caja de fosforos se cae al suelo dentro del Ministerio de Economia chino, alguien tendra que contar cuantos hay. Continuamente digo: China esto, China lo otro…pero hasta que punto estoy en China? Una breve caminata por Taxqorgan, un pueblo cuyas superfluas anchas avenidas acentuan la sensacion de abandono, es suficiente para darse cuanta de que la provincia de Xinjiang es un quiste etnico absorbido por el imperialismo territorial chino. Desde los rostros con narices aguilenias y barbas (los chinos son lampinios) hasta los panes de cebolla, todo indica una continuidad cultural del Asia Central musulmana. La presencia china se remonta a la era en que los emperadores enviaban a sus legiones para proteger a las caravanas que tramitaban la Ruta de la Seda, y desde entonces, lenta pero sostenidamente como un cancer, se ha afianzado hasta el punto de incorporar la region, del tamanio de Europa Occidental, y a sus 20 millones de uigurs, kirgizes, tajiks y kazakos a la Madre Patria. El area es tan vasta que la jornada en autobus entre Urumuqi y Kashgar demora 24 horas. Hasta el siglo XIX la zona era conocida con el mas sugerente nombre de Turkestan chino, y en una fecha tan fresca como 1947 un movimiento separatista proclamo la independencia de la Republica de Turkestan del Este. Inicialmente reconocida por el triunfante Mao, el experimento llego a su fin cuando la mayoria de los lidres murieron en un misterioso accidente aereo camino a la mesa de negociaciones de Beijing…
La ansiedad por pasar mi bautismo de fuego rutero y hacer dedo en China pulso mas fuerte que la necesidad de afincarse a digerir las primeras impresiones. Pronto estaba en la ruta lidiando con conductores que hablaban chino basico y, lo que es peor, tenian una criminal tendencia a esperar dinero a cambio del viaje. Mi primer conductor, el propietario de una doble cabina que me llevo hasta el Lago Karakul, cuando comprendio que no tenia dinero, me tomo de la manga y zincho en direccion opuesta. Cuando en vez de ofrecer resistencia camine en esa misma direccion, comprendio que podia remolcarme alrededor del bendito lago sin que se me cayera una moneda. El Lago Karakul es uno de los sitios mas impresionantes de China Occidental, a los pies del gigante Muztag Ata (7800m). El paisaje es tipico de las Pamir, montaanias altas pero aplanadas, que parecen primero haber sido eregidas verticalmente y luego estiradas lateralemente para suplir algun mal calculo en el disenio de los valles. Alrededor del lago familias kirgizes crian yaks, camellos y cabras, las que pastan libremente en sus costas. Pero si en algo China merece una medalla es en su capacidad de estropear paisajes idilicos con dispositivos turisticos mediocres. Un alambrado separa la carretera del lago, y una manga de nomadas kirgizes de cuestionable linaje esperan a la entrada del “Karakul Lake Resort” como tiburones para ofrecer (vender) a turistas de mal gusto una estadia en sus yurtas construidas en concreto de un blanco dental. Un circo.

Habiendo obtenido mi primer tramo incluso mas rapido de lo que hubiera deseado, camine por la carretera para sentir la ruta, siempre en direccion norte, con Kashgar a 200 km como destino postumo. Pronto comenzo a nevar, la primera nieve que veia caer desde el pasado enero en el Kurdistan turco. 45’ mas tarde, cuando mi clasificacion de la nevada ya habia pasado de pintoresca a molesta, se detuvo mi segundo conductor, un kirgiz al mando de un camion de vialidad que distribuia alimentos entre las escuadras de obreros, y que llevaba orgulloso una gorra con la frase “I love Jesus”. No esperaba dinero a cambio, con lo que fue mi primer tramo a dedo sin malentndidos en China. Me dejo cerca de Bulngkol, un asentamiento kirgiz de confusa fisonomia, con dos complejos azulejados (escuela y comisaria) poco felizmente incrustados en el pueblo de adobe y dos altisimas turbinas eolicas a las que ningun quijote se le haria el valiente. Como no faltaba mucho para el atardecer y no tenia prisa en llegar a Kashgar, decidi ensayar un aterrizaje. Algo hermana a los autostopistas con los antiguos pilotos de biplanos. Antes de que aeropurtos y torres de control formaran una extensa red omnipresente, estos pioneros simplemente buscaban un prado o una carretera sin trafico, aterrizaban, y dormian bajo el ala del aeroplano con su bolsa de dormir. Similarmente, el autostopista al llegar la noche comienza a buscar donde aterrizar.

Pero el caos tenia otros planes para esa tarde, y aunque los amistosos locales se paresuraron a hacerme saber que podia dormir en sus casas, la policia local se apresuro a ordenarme proseguir hacia Kashgar. Esto no me sorprendio en absoluto: es una politica comun a los estados predadores el dificultar el contacto entre las comunidades oprimidas y los visitantes. Lo que si me sorprendio fue la actitud naive de los locales quienes a pura sonrisa me indicaron que me registrara con la policia para luego sorprenderse de los resultados. En identicas circunstancias los kurdos del norte de Siria practicamente me abdujeron y pasaron un trapo sobre mis huellas. Podria haber acampado en cualquier sitio en los alrededores, y seriamente lo pensaba cuando se detuvo un Mitsubishi Pajero de unos chinos de clase alta. Uno de ellos hablaba ingles, lo que era todo un lujo. Volando, me llevaron a Kashgar, a la que ellos llaman Kashi, exactamente hasta la puerta del Seman Hotel. Algo que me sorprende de Kashgar es que el mismo hotel puede ser lo suficientemente elastico como para acomodar mochileros en bancarrota y perfumados turistas de agencia. Unas habitaciones cuestan dos dolares, otras cinquenta, pero todos se cruzan en los pasillos o en el aledanio John’s Cafe. Alli, era un presagio que iba a encontrar a Rich, el cilcista eslovaco, a Sdanek, a Chris el suizo, y a todos los demas que venian siguiendo la misma ruta aproximada. El cafe se transformaria cada tarde en un improvisado foro donde el tema obligado eran los artilugios, reglas y trampas para ingresar , legal o ilegalmente, en el Tibet.

En Kashgar, las filas de torres de azulejo y vidrio, esa delicadeza de la arquitectura china contemporanea, hacen efectivamente olvidar que estamos en medio a un desierto. Es una esteril prolijidad de videojuego, que enmascara las zonas mas tradicionales de la ciudad, donde vive la mayoria de los uigurs. Parece que los arquitectos del sistema estudiaron detenidamente un modelo de Lego antes de poner la punta del lapiz en los planos. Esta subita aparicion en scena de la modernidad es algo irritante para quien viene de Pakistan: aunque uno viaje hacia el Este, el paisaje es lo mas cercano a Occidente que he visto desde que deje Europa. Considerando que estamos a 3700 km de Beijing, sorprende la contundencia y el inexistente grado de hibridez con que las politicas centrales han alcanzado los mas remotos apendices del imperio. En China, la ideologia maneja una topadora, y los habitats tradicionales de los uigurs se ven constantemente mutilados por nuevas avenidas, shoppings, y altas torres que, lejos de retener el calor de la vida vivida cerca que el adobe del Pueblo Viejo convida, permaneceran vacios por varios anios. No es ningun secreto entre los analistas que China atraviesa la mayor burbuja inmobiliaria de su historia.. Es aun casi posibl abstraerse a este futurismo de abnio. En las estrechas calles que parecen irradiar de la Mezquita Id Kah, los uigurs siguen con su vida como una banda que ha decidido tocar hasta que el barco se hunda. Los panaderos hornean, los orfebres moldean enormes ollas doradas, el humo de los kebabs simula el humo de una batalla que nunca tuvo lugar. Para quien mira con atencion hacia arriba, ademas de Allah, vera como la perspectiva iguala en santidad a las proximas medialunas que decoran los minaretes de la inmediata mezquita con lejanas chimeneas y antenas. Es una cuestion de tiempo. Mientras Pekin ha decidido cerrar gradualemente las escuelas en lengua Uigur, estos se apretujan en las sucursales de “China Mobile” para hechar mano a un celular. Tal vez los “ringtones” produzcan algun efecto calmante…

Ninguna descripcion de Kashgar estaria completa sin una mencion del sitio que, si no en aspecto al menos en espiritu, conserva el inaprensible epicentro de la vieja Kashgar: el Mercado del Domingo. Kashgar debe de hecho su existencia a su posicion de posta en la Ruta de la Seda. Por dos mil anios, los uigurs han prefeccionado solo un arte: comerciar. Acercandome, las veredas comenzaron a llenarse de cuchillos cuyas hojas lucian inscripciones en caracteres arabes. Como para embarcar un vuelo de United Airlines. Una vez en las entranias del mercado mas grande de Asia Central, uno no puede mas que conjeturar que la palabra ‘eclectico’ fue acuniada en Kashgar para describir su mercado. Ropas, calzado, comida, medias, serpientes secas, hongos, curnos de Dios sabe que para curar la impotencia, alfombras, caballos de mar enfrascados, ochentosos grabadores doble caseteras, cuchillos, cuchillos, cuchillos… A varios kilometros de distancia , el mercado de ganado y el de motocicletas tienen su propio predio. Para reponer las energias consumidas en el arduo arte del regateo, los vendedores cruzan al mediodia la calle para embuchar rapidamente un plato de “laghman”, el plato local cuya libre interpretacion por Marco Polo derivo en la re-invencion de la pasta por los italianos. Con todo su griterio de oferta y demanda el Mercado del Domingo confirma a Kashgar un alien en la China moderna, una victima de la tendencia uniformante del comunismo maoista.

Pero que tan comunista es China? Para Richard, mi amigo eslovaco radicado en Nueva York, algunos elementos del paisaje (pocos) son un deja-vu. Cada vez que por la maniana se despierta con los himnos y anuncios patrioticos dispensados por altoparlantes Richard no puede evitar recordar cuando de ninio en la escuela lo hacian desfilar los “1 de mayo” al grito de “La Un ion Sovietica es nuestra hermana”. Claro, als cosas se han aggiornado y entre los himnos se cola ahora un tema de Ricky Martin: ale, ale, ale…. Un anciano se esfuerza por leer la letra chica de un diario expuesto en paneles. Otro sobreviviente de cuando la prioridad era adoctrinar aun a costa de vender pocos periodicos. Pero mas alla de cierto folclore ya no hay tal cosa como un sistema comunista. Estamos ante el fenomeno de un totalitarismo politico que aplica medidas economicas liberales, sin resignar su estetica de hoz y martillo, la censura, los prisioneros politicos y todo ese cotillon de dictadura. Resulta algo ambigua la postal de una estatua gigante de Mao senialando el camino con su palma derecha frente aun shopping vidriado decorado con palmeras artificiales, pero como dijo Den Xiaopeng, uno de los gestores del liberalismo chino, “no importa si el gato es blanco o negro siempre y cuando cace ratones” Lo cierto es que caminando por las anchas avenidas chinas, mucho antes que desabastecimiento, uno encontrara donde comprar un reproductor de MP3 o un Lamborghini.

Mientras tanto, habian llegado a nuestro hotel los actores y tecnicos de “The Kitte Runnr”, una nueva pelicula basada en el libro del mismo nombre. Ante la imposibilidad de filmar en Kabul, donde transcurre la historia original, no les quedo mas remedio que filmar en Kashgar, y aniadir luego un par de montanias con Photoshop. Imposible robarle a mis colegas mochileros irlandeses la primicia de descubrir que en alguna coordenada de la ciudad habia chupi gratarola. Como si tuvieran una antena siempre se enteran primero, y esta vez no fue la excepcion. No tardaron e revelar que el staff de la pelicula habia alquilado un bar no muy lejos y que la barra estaba estaba paga. Y no era ningun rumor: tangibles ran las botellas de Bacardi y las cervezas, todo un shock para quien viene de la ley seca pakistani. Hasta habia un metegol, donde comprobe que el residuo de las habilidades adquiridas durante tantos veranos frente a los jugadores de madera con mis primos en los balnearios de La Perla sobraban para mandar a sus casas a una dupla de chinos con un 6-1. Ademas, anda a explicarle a los chinos que “molinete no vale”. Entre los otros mochileros colados en el cocktail de Hollywood trabe charla con Jan, un norteamericano recien graduado que ha conseguido su primer trabajo en…Buenos Aires! Jan piensa: “Uds en Latinoamerica no vana resbalar tan facilmente como Asia en el tobogan materialista y exitista. Uds son mas idealistas”- y me seniala la botella de “Guevara Vodka” sobre la mesa. Un Che de vidrio, inquilino de un codigo de barras, nos mira entristecido y avergonzado de si. En parte es verdad –concedo- cuando la heladera se vacia aun esta el tango, la Bersuit o la yerba. Alguien siempre tiene yerba. Dificil que el culto al exito sofoque a un pais entrenado desde el vamos en transformar la derrota en algo dulce. No consiste en eso la sutil destilacion del tango? Jan, que esta inspirado parece, arremete: “Que va a pasar cuando todo el mundo sea Kashgar?” Se queja ahora de la golbalizacion. “No habra mundo por explorar, la humanidad habra entrado en solipsismo”

La humanidad entraba en solipsismo, y yo entraba en mi peor recaida en lo que va del viaje, con fibre, migrania, y humor de funcionario de embajada rusa. Con orden de reposo, no me quedo otra que pasar una semana en el John’s Cafe cotejando planes con otros colegas viajeros con intenciones de viajar a Tibet. Se habla tanto en el cafe del checkpoint de Aba, a 8 km de Yecheng, que ya todos sabemos el exacto color de la garita, para no nombrar ese perro negro que aunque aun no nos ladra ya nos asusta, especialmente a los ciclistas, que planean pasar de madrugada pedaleando tan ligero como le den las patas. Otros intentaran auto-contrabandearse en la carga de camiones, a cambio de una importante propina al camionero. Lo curioso es que, como nadie ha vuelto desde Aba para contarnos como es el tema, todo lo que hablamos, salvo que la fuente sea internet, florece mas bien de nuestros deseos o temores….Algunos ya han soniado con que eran atrapados y devueltos a Kashgar en vehiculos policiales. La barrera linguistica tampoco ayuda mucho a los viajeros. Y sino preguntenle al pobre Jan, que finalmente salio hacia Tibet contento con un frasco de pastillas para la vista, convencido de que eran para la altura. Como sea, aun debo darle un margen de seguridad a mi mejoria en la soleada Kashgar antes intentar infiltrame en la que acaso sea la provincia mas aislada, y vigilada, del mundo.

martes, 26 de septiembre de 2006

En los Pamir, los nomadas kirgizes han domado la modernidad.

Por la maniana el Dr. Ali Mohammed me regalo cuatro manzanas, y estba otra vez en la ruta. Entonces era imposible adivinar que esas manzanas iban a facilitar mi ingreso a China. Tras una espera de 20 minutos, un camion Nissan se detiene. El camionero es un hombre de Peshawar de nariz ancha y razgos tipicos del sur. Su barba es especialmente tupida, y se podria decir que comparte esa caracteristica con su camion, mirando con un poco de sentido de la irrealidad al centenar de cadenas metalicas que cuelgan capilarmente del paragolpes delantero del Nissan. El hombre y su secuaz tenian la testosterona al palo: durante todo el viaje no dejaron de avistar campesinas de dudoso sex appeal con la alegria del marinero vigia de Colon. Aunque el Nissan va casi hasta la frontera China, prefiero bajarme en Passu, para tomar fotografias de los glaciares que, en este tramo, llegan practicamente hasta el borde de la ruta. Debi esperar una hora para subirme a un camion similar rumbo a Sost, el ultimo pueblo pakistani. Mientras el nuevo chofer tampoco hablaba ingles, uno de sus amigos era un hombre culto que hablaba ingles y arabe. Lamentablemente, malinterpreto mi curiosidad por la lengua arabe como curiosidad por el Islam, y procedio a empaquetar y venderme su verso, insistiendo en que solo el Islam nos preparara para la nueva vida que sobrevendra luego de la destruccion inevitable. Se sorprendio mucho cuando le dije que casi todas las religiones preveian la misma secuencia, y que eran muchos los tarjeteros invitando al mismo after hour. Tan focalizado estaba ese hombre con la vida despues de la muerte que era completamente sordo al sutil harpa del momento presente. Por otro lado caia en una contradiccion frecuente por estos pagos y, con la peculiar logica de la intolerancia, afirmaba que todos los musulmanes eran hermanos, yy que los ismaelies no eran musulmanes.

Sost es un mamarracho de frontera redimido por la presencia de camiones chinos cuyos ininteligibles caracteres anticipan como un ficha de domino el encanto del mundo del otro lado del Paso de Khunjerab.Antes de cruzar a China, sin embargo, tenia otro desafio personal: visitar al miembro de Hospitality Club mas remoto del que tuive noticia en mis cuatro anios como socio. El mail de Alam, confirmando que me esperaba en su aldea del valle de Chapurson, habia sido tanto una sorpresa cuanto un desafio. En primer lugar, porque la aldea de Zoad Khon no aparecia en ningun mapa. Y segundo, porque cuando finalmente encontre al valle y la aldea en un mapa de trekking, resulto ser que Alam vivia al final del valle que se extiende en direccion norte desde Sost por 70 km, rozando casi el Corredor de Wakhan en Afganistan, esa misteriosa zona en donde Afganistan, Pakistan, Tajikistan y China estan a 50 km el uno del otro. Mientras tomar un autobus o subterraneo es suficiente para llegar a la puerta de casa de los miembros europeos del HC, para probar la calidez de la casa de Alam debi caminar 20 km en la oscuridad, con el flash de mi camara como unica defensa contra el improbable pero posible leopardo de las nieves, antes de milagrosamente encontrar un jeep, en la cuarta hora de caminata. El valle de Chapurson fue abierto al turismo solo desde 1999. Aun asi, la lejania del valle actua como filtro, y solo unos 80 extranjeros al anio posan sus ojos sobre el invariablemente soleado -y por tramos desolado- valle. Solo 2000 personas , qque comparten la lengua Wakhi con sus vecinos del Noreste de Afganistan, cultivan pacificamente papa, tomates y trigo en el estrecho valle.
Alam es, me animoa decir, el unico hombre cosmopolita del valle. Con todo derecho al objetivo, no solo por hablar ingles, sino por tener e-mail y poseer la unica computadora del valle. Si tiene internet? Eso debera esperar en una zona donde no llega el correo, y dnde no llega el cableado telefonico ni la cobertura movil. Como buen wakhi, Alam me recibe con una taza de te salado, y me cuenta un poco su historia. Con solo ver a Alam, un hombre robusto de pelo largo atado y risa facil, queda claro que en el momento creativo el molde del wakhi tradicional sufrio una mutacion inesperada. Guia de montania, musico, poeta y, principalmente, jinete. Conoce cada montania de su pais, y ha incluso descubierto dos nuevos pasos hacia Afganistan. Aparte de dedicarse al turismo Alam intenta mejorar la educacin en la zona. Fue gracias a su contacto con un benefactor norteamericano que Zoad Khon se conviritio en la primera aldea del valle con agua corriente.
Naturalmente, fue Alam quien me recomendo caminar 10 km hasta Babagundi, un caserio en la frontera con Afganistan utilizado como posta de comercio con los nomades kirgizes del Corredor de Wakhgan En este rincon del mundo, los montes Pamir mantienen la modernidad a raya y engolfan las ultimas brisas de la ruta de la seda. Son 6 horas de caminata, entre campos donde familias enteras cosechan manualmente el trigo con rusticas cuchillas curvas. La primera imagen de babagundi, poco revelatoria, fue la de una decena de casas de piedra y un corral habitado por veinte gordisimas vacas. Una vez junto a la casa de te (decir "en el centro" seria todo un arrebato) el encuentro no pudo ser mas directo: tres hombres con pantalones holgados forzados dentro de sus botas, gorros cosacos y cuchillos envainados agrupaban en el suelo barrido por el viento una diversidad de objetos, desde ollas hasta alfombras. Mas alla, otros dos hombres cocen sacos de harinas. Son nomadas kirgizes! Mi llegada ha coincidido con la de una caravana de 25 yaks (las vacas gordas). Bebo el te que me sirve el duenio de la casa de te y me pregunto: en que siglo estamos? Como Richard Bach, comienzo a creer que el tiempo sea acaso una ilusion creada por los diseniadores de automoviles y los vendedores de hipotecas. Al producir el Trabant sin cambios durante tres decadas consecutivas, Alemania Oriental alcanzo, antes que el comunismo, la eternidad. La imagen del hombre de ojos razgados, piel curtida y barba angular cargando bolsas de harina en su yak es igualmente atemporal. Han viajado 5 dias, trayendo consigo sus ovejas, cabras, y queso de yak, para tocar por toda clase de bienes, desde azucar hasta calzado. Cualquier objeto es precioso en las Pamir. Para visitar al medico mas proximo a su asentamiento, estos kirgizes deben cabalgar durante una semana. Tal seclusion es responsable de niveles record de automedicacion, mortalidad materna y adiccion al opio. La comunicacion es dificil, los kirgizes nunca han visto a un extranjero, y producen nerviosas sonrisas. Eel wakhi contiene un 20% de persa, idioma que solo comprendo, a su vez, en un 20%. Con los porcentajes jugandonos en contra, uno de ellos, llamado Talaualde, hace un esfuerzo extra y me invita a montar su yak. Los kirgizes amarran sus yaks a tierra con un sogas que en un exttremo enlazan los orificios nasales de la bestia y en el otro enormes piedras. A ver si se vuelan. Talaualde lleva un cinturon con una hoz y unn martillo en la evilla. Otro personaje, involuntariamente comico, lleva atada a su chaleco con hilo amarillo lo que parece ser una llave de contacto. Pase horas pensando cual de las posesiones de ese nomada podria requerir una llave.

Una cabra fue sacrificada para sellar el intercambio, y ambas partes comieron senttadas en la hierba. A pesar de haber presenciado la matanza, fracase en mi intento de volverme vegetariano. La cabra estaba sabrosisima! Uno de los pakistanies paso desparramando caramelos, que desaparecian especialmente rapido cuando caian cerca de los kirgizes. Luego del almuerzo estos ultimos siguieron cargando sus yaks con sacos de harina y alfombras enrrolladas, mientras a 30 metros los pakistanies cargaban sus jeeps. Temporariamente, modernidad y atemporalidad comparten la polvorienta calle de Babagundi, antes de regresar cada una adonde pertenece.

Mi rumbo era China, y dos dias mas tarde cruzaba la frontera en una camioneta de la Pakistan Tourism Development Corporation, imposibilitado legalmente de cruzar independientemente el Paso de Khunjerab. Del lado chino la ruta entra en un altiplano con cumbres circunscriptas al horizonte. La austeridad es tal que hace pensar en la nemesis de un Eden condenado. Camellos bactrianos -de dos jorobas- se cruzan delante de la ruta, y el guardia de aduanas chino en Taxqorgan alza escandalizado la bolsa con mis cuatro manzanas que me regalara el Dr. Ali Mohammed en Thole... Que es esto?! -pregunta exaltado como si hubiera visto unna granada de mano... (continuara)

Un mundo de hielo en el norte de Pakistan.

"Viajar entre montanias es como desvestir una doncella". La exaltacion poetica que el explorador aleman Wilhelm von Goldberg anoto en su libreta mientras cruzaba los montes Atlas es facilmente transportable al norte de Pakistan, donde mas alla de la aparente unificante del Islam, cada valle se asincera gradualmente revelando lenguas, razas y culturas unicas. Las altas cumbres parecen puestas alli como un instrumento del pudor de una parcela de este mundo que solo confusamente se ha visto envuelta en el fenomeno llamado globalizacion.

Estando en Chitral mi plan era cruzar el Paso de Shandur hacia Gilgit y desde alli subir lentamente hacia China por la Karakorum Highway. El terreno entre Chitral y Gilgit consiste en montanias escasamente pobladas, por lo tanto con pocos vehiculos particulares. Sin embargo, estaba en el cargadaor de la suerte que conoceria a un comerciante que viajaba al bazaar de Gilgit, la principal puerte de entrada para bienes baratos provenientes de China, y Mecca de pequenios y grandes emprendedores que se benefician del nexo vial con el gigante asiatico. El profeta, quien insto a sus discipulos a viajar a China, si fuese necesario, para procurarse conocimineto, jamas hubiera imaginado que estos irian, a la larga, a buscar electrodomesticos. El bazaar no agota las dimensiones de Gilgit, un pueblo que durante un siglo estuvo en la mira del Foreign Office como limite de la esfera de influencia britanica en la pulseada con Rusia por el control de Asia. Eran tiempos de bayonetas y espias disfrazados de peregrinos. Mucho antes que eso, Gilgit ya era famosa como posible cuna del polo, deporte que tuvo su origen como forma de entrenamiento de la caballeria de los reyes de entonces. Cada anio, los archirrivales equipos de Chitral y Gilgit juegan por el honor eb el campo de polo mas alto del mundo, sobre el Paso de Shandur, a 3800 m de altura.

Pero mi estadia en Gilgit no tenia nada que ver con encomiendas de Su Majestad o jinetes enfurecidos. Queria, por primera vez en mi vida, caminar sobre un glaciar. Desde el comienzo de este viaje, ruta se ha traducido de muchas maneras, desde una Via romana en Siria hasta las impecables autopistas alemanas, desde la llana vacuidad del Sahara hasta las aguas del Bosforo. Pero nunca ha sido hielo. Encontrar un glaciar en el norte de Pakistan le queda chico a la palabra desafio, pues hablamos de una de las zonas mas intensamente glaciadas del planeta. EL desafio consistia, mas bien, en arrastrarme a mi mismo sobre uno de ellos, considerando que el plano inclinado me parece la figura mas diabolica del panteon geometrico. Era mi esperanza parasitar la experiencia ajena y sumarme a algun grupo con las mismas intenciones. El Hostal Madina en Gilgit era sin dudas el sitio idoneo para conocer a gente del ese palo. A diferencia de los hostales de India , donde los extranjeros alli reunidos conversan cigarro en mano sobre el yoga, el calendario maya y las reencarnaciones, el patio del Hostal Madina era un reboleo de bicicletas y mapas, y la charla entre los viajeros giraba alrededor del costo del permiso para escalar el K2 y la localizacion del los checkpoints en la ruta hacia Tibet. Alli conoci a Martin y Agneska, de Polonia, Y Sdanek, de la Republica Checa, quienes pensaban al dia siguiente ascender hasta el campamento base del Cerro Rakapochi (7780) y desde alli, condiciones meteorologicas de por medio, cruzar el glaciar Minapin. Los dos dias de caminata hasta los 3500 del campamento y el cruce del glaciar eran, para estos muchachos poco mas que un paseo. Competian entorno a quien se habia fumado un cigarro a mayor cuota, y planeaban hacer cumbre en el Spantik (7020). Martin fue rapido en decir que era bienvenido en hacer la excursion con ellos, y lento en darse cuenta de que ellos eran montanistas, y yo un autostopista. Al menos, siendo ellos Europeos del Este y yo Sudamericano, habia cosas que no era necesario discutir: no contratariamos guias o sherpas, nni utilizariamos los campings establecidos.
La unica cosa mas aburrida que describir montanias es describir un viaje entre montanias. Al lector le basta con saber que el autor debio, en mas de una occasion, ser remolcado como un ninio de jardin a la hora de cruzar una avenida. En otro incidente, mi mochila debio ser elevada con una soga para hacerme lo suficientemente liviano como para trepar una pared vertical de roca con relativa seguridad. Parados sobre la morena sur del glaciar, no solo ganamos perspectiva sobre el inmenso rio de hielo y nieve bajo nuestros pies, sino que comprendimos que se trataba de una criatura viva, en movimiento, el choque de las placas de hielo bajo la superficie perfectamente audible.El Rakapochi tampoco era un ente estatico: una vez por hora el sol escultoir derretia el excedente de nieve en alguno de los ventisqueros para liberar una avalancha que hubiera permitido a cualquier montanista conocer lo que se siente ser pulga cuando el perro se rasca. El cruce del glaciar en si, para mi sorpresa, fue la etapa mas facil, sin desmerecer las grietas y rios internos que tuvimos que sortear. En un momento pareciamos criaturas interplanetarias rebotando en un mundo blanco: nada mas era visible excepto el hielo y los bordes rocosos de las morenas. El camino de regreso no fue menos epico, ya que nuestra politica de no pagar por acampar en lo que consideramos propiedad de todo ser humano resulto en ser escoltados por un local rifle en mano.

Superado mi pequenio desafio artico segui andando por la Karakarum Highway, la autopista que desde 1982 une Pakisan con China. Veinte anios tardaron los ingenieros de ambos paises en la faraonica tarea de tender una ruta de doble mano sobre dos de las cordilleras mas altas del planeta: Pamir y Karakorum. EN su tiempo y aun hoy, la autopista en sun simbolo de la alianza de ambos paises frente al enemigo comun: India. En gran medida, el asfalto se superpone con la clasica Ruta de la Seda, esa arteria ideologico-comercial que vio pasar generaciones de mercaderes y profetas transportando cosas tan disimiles como nueces o religiones. Fue por estas sendas que el Islam se abrio paso hacia China en el S.XII, a contramano de la seda y la ceramica que viajaban rumbo al Mediterraneo. Luego de tal preterito protagonismo, la region cayo en un aislamiento casi medieval que duro casi hasta nuestros dias. Dervla Murphy, la ciclista irlandesa que recorrio la zona en 1963, relata que cuando el prmier jeep llego a Chilas, los aldeanos le pusieron delante pasto fresco en abundancia. Estaban convencidos que el jeep era la cria de esos extranias aves metalicas que veian aveces sobre el valle, y que bien alimentado, pronto seria capaz de volar.

Desde Gilgit hacia el norte la ruta atraviesa los antiguos reinos de Hunza y Nagyr, cuyos mir (soberanos) tenian especial predileccion por el fratricidio y el asalto a caravanas. El rio Hunza es tambien el limte geologico donde hace millones de anios el subcontinente Indio colisiono con Asia, dando origen a los Himalaya. Luego de dos tramos decepcionantemente cortos en dos modernos vehiculos de dos empleados bancarios, un taxista filantropico y un motociclista mudo llegue al pueblo de Nilt, al que siempre recordare por el cartel junto a la ruta que dice: "Agencia Pepsi: venza la sed por medio de la bebida fria". En la visita que sin dudas tal anuncio habilitaba descubri que los mocosos no tenian ni heladera. Es curioso ver la estetica del American Way of Life convivir con el odio nominal por Norteamerica. A menudo se observan ninios beber sus Coca Cola delante a grafittis del tipo "Down with the USA". Con mi jugo de manzana tibio, volvi a la ruta. Nilt, Thole, y casi todos las poblaciones del valle de Hunza pertenecen al Ismailismo, una secta del Islam particularmente secular. Como consecuencia, por primera vez en mucho tiempo, veo mujeres caminar por las calles. Las mezquitas, de manera inversa, han abandonado el paisaje: los Ismaelies oran en sus jamaat khana, o casas del pueblo, a la quie tanto hombres como mujeres tienen acceso. Habiendo salido tarde de Gilgit, la noche me alcanzo en Thole. Alli le pregunte al farmaceutico del pueblo por un sitio donde acampar pero, ccontra mi pronostico, el hombre respondio a mi pregunta en vez de invitarme a su casa. Entonces me sente fuera de un rudimentario polirrubro a esperar algo. La luz a garrafa que proviene del comercio me hace bien visible a potenciales almas caritativas, pero al cabo de medio hora solo he reunido a una decena de ninios para quienes soy una enretenida mezcla entre payaso y paracaidista, aa juzgar por la ropa colorida y la mochila. Finalmente un local, sin emitir palabra, me hizo senias ed que lo acompaniara. Ees el sereno de la sala medica, donde dormiria esa noche.

martes, 5 de septiembre de 2006

Norte de Pakistan: recorriendo el cubo magico II.

El dia de mi partida Azam me entrgo un sobre. Dentro, una carta de presentacion para un pariente suyo que vivia en Naghar, camino a Chitral, a quien Azam se referia como “el Principe”. Pense que era solo un apodo, pero no, el cuniado de Azam es miembro de la ex familia real, y seria hoy rey de Chitral si los titulos de nobleza no hubieran sido abolidos en 1969. Seria facil encontrar la residencia del principe, me anticipo. Imposible pasar por alto un fuerte construido sobre una isla en el rio Chitral y unido a tierra por un puente colgante. Me mostro una foto y sali hacia alla. Salir a buscar el fuerte de un principe con una carta de recomendacion en mano era la aventura en si. No importaba realmente llegar alli, es lo que llamaria una aventura nominal. Velozmente pasaron los pueblos de Chakdara y Dir, donde los pashtunes comienzan a dar paso a los chitralis, y comienzan a observarse con cada vez mas frecuencia razgos caucasicos entre la poblacion. Quienes no asocian la tez blanca y los ojos verdes con Pakistan deberian darse un paseo por la zona norte. El norte de Pakistan presenta la diversidad de un cubo magico a medio armar. Casi en cada valle parece hablarse una lengua diversa: pashtu, khowar, kalashmun, shina, farsi, wakhi, etc. Algunos de estos pueblos llegaron aqui desde paises vecinos hace siglos, de la mano del comercio, por ejemplo. Del origen de otros nada se sabe.

Saliendo de Dir no pude resistir la tentacion de subirme a un tipico camion Bedford que me venia invitando a bocinazos. Los camiones pakistanies son inmensos sonajeros: de todo el perimetro del camion cuelgan cadenas con placas metalicas cuyo mutuo choque anuncia al camion a medio kilometros. Las puertas de madera labrada parecen haber sido mentadas para un templo, y en cierto sentido el camion en si es una catedral rodante, una carroza rococo. Subirme a tan lento monstruo fue un error tactico. Pero no pude evitarlo, al ver un Bedford viene a mi el aroma a girasol que se respira en la rotonda de Quequen. Por suerte el Bedford iba cerquita y pronto estaba sentado en la minivan de dos ingenieros cruzando el Paso de Lowari. Luego de los altos pasos de Ladakh perdi la capacidad de generar adrenalina al pasar los 3000m, y presumo que no hay marcha atras salvo que haga un retiro espiritual de un anio en Holanda.... Dos horas despues del paso aparecio como presagiado por Azam el fuerte del principe. Cuando llegue conversaba en el jardin con sus sirvientes iletrados. El aburrimiento ha diluido las castas. Como ya no hay asuntos “reales” de que ocuparse, el amable principe, cuyo nombres es Salahudin, administra un pequenio hostal en el mismo fuerte. Alli conoci a Richard, un ingles que habia conducido su moto BMW desde su pais, y que se gano mi respeto al contarme que alguna vez “trabajo” significo para el viajar a Sudan a concretar la exportacion de ovejas a Yemen.

Chitral parece una concatenacion de granjas con el dramatico fondo del Tirich Mir (7708m) entre otros gigantes del Hindu Kush. Mientras todos en el bazar sugerian que fuese a un hotel, un abogado de pantalon y camisa blanca y gorro de la marina con una fragata bordada, me ofrecio su estudio para dormir. Pronuncio un discurso sobre la igualdad entre los hombres y me entrego la llave del cuarto. SU nombre era M.I>Khan uno de esos hombres con conciencia universal que uno encuentra hasta en la mas aislada de las provincias de este mundo. Sali en fin a recorrer el bazar de Chitral, y descubri que gran parte de los comerciantes hablan farsi, ya que provienen originariamente de las areas tajik del vecino Afganistan. La cercania a tal pais me obligaba legalmente a registrarme con la policia local, donde el tecleo de las Olivetti aun calla al zumbido de las CPU. “Es por supropia seguridad” –me explicaba el burocrata de turno, a lo que respondi que habia pasado un mes dentro de Afganistan, pero que en fin, me tomaran los datos si era necesario. En las calles de Chitral tambien reencontre a Richard, quein intentaba que los mecanicos locales repararan el encendido electronico de la BMW. Richard se agarraba la pelada mientras un mecanico destornillaba todo lo que encontraba en su camino, mucho mas cerca a buscar la solucion en el Sagrado Coran que a leer el manual de usuario...

Al segundo dia parti rumbo a los valles de los Kalasha. Quienes son los Kalasha? En realidad nadie lo sabe con exactitud. En un pais de 120 millones de musulmanes, los Kalasha, que una vez poblaron todo el Chitral, son los ultimos 4000 sobrevivientes del Kafiristan, o “tierra de infieles”. Tecnicamente, son el unico pueblo indo-ario de Asia Central que no se ha convertido (aun) al Islam, y junto a los zorastrianos de Yazd, en Iran, son la unica interrupcion a la hegemonia islamica entre Cachemira y el Mediterraneo. Su religion esta de hecho emparentada con el panteismo de las religiones vedicas, con deidades protectoras que curan de los rebanios, de la fecundidad, etc. Hasta el siglo XIX los Kalasha vivian relativamente aislados, a ambos lados del Hindu Kush, protegidos por los laberinticos valles. Poco se sabia sobre ellos, a tal punto que la Royal Geographial Society inglesa los etiqueto por aquellos anios como el utimo misterio sin resolver en Asia. La suerte de los kalasha cambio cuando los ingleses decidieron, para contrarrestar la influencia rusa en Asia Central, crear un Afganistan solido y con fronteras definidas. En 1893 trazaron la linea Durand, y armaron al Emir de Kabul quien entonces se decidio a islamizar a los Kalasha por la fuerza. Del lado pakistani aun retienen tres valles, aunque en su propio habitat son sobrepasados en numero por los kalasha convertidos al Islam. Esos tres valles son: Birir, Rumbur y Bumboret.

Parecia que la suspension del jeep iba a colpasar antes de que llegaramos a Rumbur, un vale comprensiblemente estrecho si va a ser el santuario de una cultura amenazada. Imposible no recordar las ruinas de Quilmes en Tucuman. En todo el valle no hay nada lo suficientemente grande para ser llamado pueblo. Solo aldeas, donde casas de madera de dos plantas (con el primer nivel para los animales) se apilan normalmente sobre las colinas, para aprovechar al maximo la superficie plana para los cultivos de maiz o tomates. En Grom, uno de los asentamientos, conoci a Ingeniero Khan. “Sos ingeniero?” No, mi padre me llamo Ingeniero porque queria que fuese su primer hijo en ir a la escuela. LO que fue un experimento familiar tuvo un desenlace inesperado, cuando el joven Ingeniero manifesto su deseo de ir a la Universidad. Ambos padres se miraron desconcertados y decidieron consultar a sus ancestros por boca de un chaman. Con el consentimiento del pasado (y previo juramento a su abuela de que no se convertiria al Islam) Ingeniero dejo por primera vez su valle para estudiar en Chitral, y regreso con una licenciatura en Ciencias Politicas, conviertiendose en el primer graduado entre los kalasha.

Habiendo estudiado la politica, Ingeniero sabia mejor que nadie que politica no era lo que los Kalasha necesitaban, y en cambio fundo la primera escuela en Kalashmun, la lengua nativa. Es un placer aprender diez o veinte palabras e una lengua hablada solo por 4000 personas. Hay que recordar que una lengua es mas que un canal de comunicacion, es una manera unica de comprender el universo. Pero la entereza de esta cultura sigue estando amenazada: un grupo de intelectuales griegos han introducido en los valles la creencia de que los kalasha descienden de legiones extraviadas de Alejandro Magno, quien llego hasta el valle del Swat. Una explicacion romantica que a todos nos gustaria creer, pero sin fundamento empirico, salvo que uno tome a los ojos verdes de los locales como argumento. Algunos incluso acusan a estos griegos de propagar el avangelio entre los kalasha. “Cuando tengan el numero suficiente de cristianos construiran una iglesia” – me dijo un local asustado. Dedique un par de dias a caminar entre las plantaciones. Las mujeres kalasha, lejos de cubrirse con un velo, visten trajes multicolores que aumentan, y no ocultan, su belleza. De todas partes se escucha: “Ishpata, baia!” (Como estas hermano?) Es que al margen del parentezco los kalasha se llaman los unos a los otros hermano o hermana (baia o baba). Como siempre, las culturas que se basan en la hermandad y la armonia parecen tener malas cartas frente a un destino que prefiere los reyes y los aces. Voy camino a Gilgit: China cada vez mas cerca.


Norte de Pakistan: recorriendo el cubo magico I.

Habia abandonado India a paso de foragido con suma nostalgia por la hospitalidad musulmana, y llegado a Lahora del lado pakistania del Punjab como quien arrastra sedes de inumerables desiertos. Alli me esperaba Tabreez, mi anfitrion de Hospitality Club. Cuando uno lo ve a Tabreez sentado en la sala de conferencias de su empresa, los ojos fijos en la pantalla de su laptop con un aire de preocupacion bursatil, es imposible adivinar que revisa foros de mochileros y paginas sobre como dormir en los aeropuertos. Como su pais no puede proveerlo con un pasaporte creible, Tabreez dedica su tiempo libre a viajar a traves de sus huespedes, a quienes atiende como a embajadores. Asi, aunque normalmente disfruto recorrer las ciudades a pie, no tuve el coraje de rechazar un Toyota Corolla con aire acondicionado conducido por un amable chofer.

Mas alla de las maravillas estaticas que son el fuerte rosado de la Era Mogol y la mezquita Badshahi, la joya de Lahore son las noches de musica Sufi cada jueves. El sufismo es el Islam en su variante mistica, una puesta en escena atraves de la percusion y la danza del luto que los musulmanes shiitas guardan por la muerte del Emam Ali, asesinado hace 13 siglos en una purga de poder por los Sunnitas. Lejos de ser una ceremonia lacrimosa las noches sufis de Lahore son un encausamiento del instinto de jerga tan reprimido en un Pakistan donde las discotecas y fiestas estan ctriminalizadas. Como se pasa del luto a una batucada hipnotizante presenciada por una multitud dopada que sacude la cabeza fuera de si? No lo se, pero si se que los humanos debemos nuestra supervivencia a tener una moral de plastilina. Es obvio que todos los asistentes desean, al menos por una noche a la semana, prescindir de ese entendimiento imperturbado decretado por el Islam y embarcarse en un viaje.

Mi plan era viajar hacia China atraves del montanioso norte de Pakistan, y la manera mas directa de llevarlo a cabo hubiera sido tomar la Karakorum Highway, que conecta Islamabad, la capital de Pakistan, con Kashgar, en el remoto Turkestan chino, pero cierta alergia a las rutas obvias y cierta compulsion al desvio innecesario me impulsaron a viajar hacia Peshawar, cerca de la frontera afgana, para comenzar a avanzar en direccion norte a traves de las Agencias Tribales de la Provincia Fronteriza del Noroeste (NWFP), una zona conservadora y anarquica habitada por los rebeldes pero hospitalarios pashtunes, donde el gobierno central es, en terminos practicos, casi tan turista como yo.

Los 450 kms desde Lahore a Peshawar tomaron solo un dia. En la impecable autopista no faltaban automoviles veloces, por lo que no habia aun necesidad de detener a los viejos y sobredecorados camiones Bedford. Viajando en direccion norte desde Peshawar la proximidad a Afganistan se siente. Es una apreciacion naive, si consideramos que los pashtunes han vivido como un mismo pueblo a ambos lados de la linbea imaginaria mucho antes de que esta fuera introducida por los ingleses en 1893. Mujeres cubiertas por burkas celestes o marrones caminan al costado de la ruta como silenciosos fantasmas. Mas significativamente, un grupo de nomadas kuchi provenientes de Afganistan, a quienes jamas un policia pediria pasaportes, estacan su tienda a diez metros del asfalto. Evidentemente, la artificialidad de las fronteras es una nocion bien asimilada en las Agencias Tribales. En los ultimos 4 anios, este fenomeno local ha dado dolores de cabeza a la comunidad internacional encabezada por George Bush, quien siempre ha acusado a Pakistan de no vigilar correctamente sus fronteras, alentando asi la libre circulacion de elementos extremistas entre ambos paises, entre ellos un tal Bin Laden, quien se refugiaria en alguna parte de las montanias de Chitral, si uno cree las tiras comicas de Washington.

En el distrito de Malakand iba a aprender algo mas sobre dicha frontera. Caminaba por el bazar de Takht-i-Bhai, donde mi presencia habia congelado todas las transacciones, cuando se detuvo un Suzuki Vitara, como llegado de otro planeta. “Come on men! Jump in!” –dijo su conductor con inconfundible acento americano. “Voy a Sakhakot, si el sitio te gusta te puedes quedar en casa y seguir viaje maniana”. Azam se habia graduado en Oklahoma y actualmente ocupaba el puesto de presidente del Partido Islamico de Pakistan para la NWFP. Pregunte entonces que habia en Sakhakot que me pudiera interesar. Ruinas? Una mezquita famosa? Acaso alguien que venda un mapa rutero de Pakistan? No senior, Azam me dice que me va a interesar el bazar. Ya me habia desilusionado cuando me aclara: la especialidad de los herreros locales son las armas de fuego replicadas manualmente. Puedo ver sus talleres y sacar fotos, si me interesa, aniade. “No les va a molestar a esta gente la presencia de un fotografo extranjero?” –pregunte, porque se me ocurrio que 8 megapixeles no tenian chance alguna frente a un calibre 45 siu no llegaba a ser bienvenido. Entonces el rostro de Azam se transformoy, algo ofendido, replica: “Es mi bazar, hacen lo que yo les digo!” Hospitalidad pashtun, hay que aceptar o elegir un epitafio.

Al otro dia estaba bien peinado y listo para mi visita. Azam apunto a dos de sus sobrinos como escoltas y salimos. Esperaba ser llevado a sotanos clandestinos, a galpones camuflados custodiados por matones. Y no, a lo largo de la calle principal, a plena luz del dia, sin intencion o necesidad de camufalje, medio centenar de talleres producen y venden una sola cosa: armas. Cuesta encontrar en el pueblo donde comprar pan o pepinos, pero abundan los comercios que en vidrieras a la vista exponen filas de AK-47 o M-16. Los artesanos locales tardan 3 dias en fundir, limar, cortar, doblar y sacar de la galera un fusil automatico Kalashnikov, por el que piden unos 150 dolares. Es una verdadera zona franca: sin ningun tipo de registro las armas se compran y venden como pan del dia. Pakistan tiene suficeinte seniores feudales con mini ejercitos como para apuntarse buena parte de la demanda. El resto pasa a Afganistan de noche por rutas de montania, y es solo un vagon de las periodicas caravanas de productos electronicos, electrodomesticos, etc que viene zigzageando aduanas desde China sin conocer impuesto alguno, con pleno conocimiento de las autoridades a ambos lados. “Cuando cayo la Union Sovietica unos hoombres vinieron a ofrecerme tubos de uranio” – recuerda con ojos brillosos un amable vendedor de metralletas mientras llena mi taza con te.

De regreso en la casa Azam me pregunta: “Disparaste alguna vez con un fusil?” “Supngo que nunca necesite hacerlo –respondo- Admiro al Che Guevara, pero no sigo sus pasos”. La broma no evita el silencio en la sala. En NWFP no haber disparado nunca un fusil es pero que nunca haber besado a una chica. (de hecho, siendo un pais musulman, lo ultimo llega solo con el casamiento, es decir, mucho despues de haber aprendido todo sobre los fusiles) Queres probar? (sabia que iban a preguntar) Tenes un fusil en la casa? –pregunte. “Tenemos 25 o 30, aveces tenemos problemas con las tierras y necesitamos usarlos. Kalashnikov o Mauser?” Como si estuviera enojado con el cielo, en el jardin de esa casa, gatille unos tiros al vacio.