miércoles, 30 de noviembre de 2005

24-30 Nov, 2005. Un te con los amos del desierto.




En el pueblo de Al Fruqlos los gendarmes que me habian alojado la noche anterior me embarcaron en un auto con destino a Palmira. 'Desierto' en arabe se dice 'sahara', y eso es lo que hay hasta donde la vista otorga. Observando el vacio palpable del desierto uno entiende que hayan sido los arabes los inventores del 'cero', es decir del conjunto vacio como concepto. Mercedes 'trompita' color naranja surcan esa inmensidad cargados de petroleo. Ocasionalmente campamentos beduinos o bases militares protegen a la vista del efecto 'fin del mundo', hasta que uno llega a Palmira.

Palmira le ha dado sombra a los viajeros desde el tiempo en que caravanas cargadas de seda y especias provenientes de China recalaban en el oasis camino al Mediterraneo. Su grandeza coincidio con su periodo de colonia romana, hoy atestiguada por 50 hectareas de ruinas, templos y columnas. La primera noche acampe en las mismas ruinas, concretamente en el area del agora donde antiguamente las caravanas descargaban sus mercancias. Aunque la carpa estaba perfectamente oculta entre dos colmunas caidas desperte con cuatro albaniles locales azorados y un turista austriaco sacandome fotos.

Hasta Palmira llega el turismo, pero la ruta 7 sigue fiel al desierto hasta Deir ez Zor, a orillas del Eufrates, aquel rio que gatillo la civilizacion. En 25' me alzo un camion Volvo que transportaba trigo argentino a Irak Mientras el conductor tarareaba la musica arabe del estereo como japones a medio hara-kiri yo recorde las veces en que habia viajado en camiones que iban a descargar ese mismo trigo al Puerto de Quequen. Al fin veo la segunda parte de la pelicula.
Mi guia de viaje (escrita por gente que estudio –y nunca salio de- Harvard) asegura que la unica manera realista de hacer contacto con los beduinos es a traves de una agencia de viajes, pero la realidad es que no bien me hube alejado perpendicularmente de la ruta aparentemente hacia la nada fueron ellos los que salieron a darme la bienvenida y me dirigieron a su tienda. El beduino arquetipico lleva un rifle en una mano –para proteccion- y el cafe listo en la otra –para ofrecer al viajero-. Los tiempos han cambiado, y el beduino ha trocado su caravana por el camion, pero el sentido estricto de la hospitalidad, originado por la codependecia de los beduinos en el desierto, se mantiene intacto.

Fuera de la tienda un grupo electrogeno ronronea en la prematura noche del desierto (5 pm), alimentando la TV satelital dentro. Se me ordeno sentarme –en el suelo por supuesto- junto al padre de los 8 hermanos de la familia. Pronto llegaron el te y la grasa de oveja derretida con pan para mojar. Solo luego empezo la charla, trabada y en arabe, a menudo recurriendo a la grafica para aclarar de que se venia hablando desde hacia 5 minutos. Luego me preguntaron que hacia, y les conte de mi viaje. Pense que si los beduinos no aplaudian mi opcion de trasladarme en carpa por el mundo ya nadie lo haria.. Con que andaba en carpa? Demandaron verla de inmediato. Hsen se metio dentro de la carpa y, luego de ordenarle a su esposa hacer lo mismo, decidio que era demsiado chica para su gusto. El resto de los hermanos y esposas reian alrededor. Preguntaron si tenia familia. Que si. Y si tenia familia, que diablos hacia caminando por el desierto sirio? Era algo que su pragmatico nomadismo no les dejaba entender. Quisieron saber los nombres de mis hermanos, los que repitieron como su lengua se los permitia, rebautizando a Fernanda como "Ferlanda" para no mencionar a mi nuevo hermano "Casandro'. Pero ellos estaban contentos repitindo 'ferlanda, ferlanda' como si encontraran en esa palabra un misterioso encanto fonetico.Las familias beduinas por su lado son numerosas y su aspecto mas original son los coloridos vestidos de sus mujeres, que aveces incluso lucen tatuajes faciales.
Es curioso, en ningun momento explicitaron la hospitalidad que me daban. Nunca dijeron: "OK, si queres poder dormir aca." Eso se daba por sentado, en cambio se me requirio quedarme 3 noches, que fueron hermosas, a pesar de que el padre se despertaba a las 5:30 bociferando alabanzas a Allah.

Por la maniana pude apreciar las 3 tiendas del campamento, y el camion con el que cada 6 meses pivotean entre la ciudad de Al Hasakeh y el desierto, para pastar sus ovejas. El segundo dia paso entre la confeccion de la montura de un burro y la visita a tiendas amigas. Algunas de las preguntas que esta gente me hizo me dejaron mudo, como por ejemplo, cuanto cuesta una mujer en Argentina. Y preguntaban en dolares! Se referian a la suma que hay que entregarle al padre de la novia antes de casarse.

Finalmente llegue a Deir ez Zor, justo el viernes, cuando su mercado se llena de coloridos beduinos que vienen a vender sus productos. La primer noche dormi en el hospital. La curiosidad hacia a los doctores olvidar sus responsabilidades y prolongaba la vida a los moribundos que no se querian perder la escena. Luego aproveche la unica sucursal del Banco de Siria en la zona para cambiar dinero. El espiritu casual de ese banco fue una experiencia que siempre recordare. Ese empleado calvo que con tan buena intencion colocaba en la maquina contadora los fajos de billetes, que a causa del estado de desintegracion de los mismos, salian disparados por el aire en la cara de quien pretendia depositarlo. Ahora me voy al bazar, a ver si encuentro alguien que cosa mis botas. 7 meses les han abierto las costuras…

viernes, 25 de noviembre de 2005

17 al 24 de noviembre, 2005. Camino al desierto: entre mates y ametralladoras.




De la ciudad de Hama, donde acampe por dos dias en la orilla del rio Orontes, me habian atraido sus norias (palabra aramea que significa molino) que desde hace 500 anios chapotean en el rio, demostrando la orientacion de la ciencia islamica clasica hacia los ingenios mecanicos complejos. Sin mucho mas que detenerme en Hama sali rumbo a las ruinas de Shmamis, una ciudadela del 1000 AC, que dista 20 kms de Hama por una ruta secundaria. Dos obreros del destino disfrazados de arabes en motocicleta se encargarian, sin embargo,de que nunca llegara. Me incorporaron con mochila y todo a la ya sobrecargada motocicleta y salimos rumbo a la aldea de Al Kafar, a 7 kms de mi objetivo. Al Kafar tiene en comun con el resto de las aldeas sirias el minarete de su mezquita y sus calles orbitadas por "tarturas", una endemica cruza centaurica entre la moto y la camioneta, con tres ruedas, un manubrio, y una desproporcionada caja que los propietarios insisten en decorar con calcos de Ferrari... Son una oda a la esperanza.
Lo que Al Kafar y las aldeas circundantes tienen de impar lo estaba por descubrir. Buscando donde comprar comida (mi plan original era acampar en la ciudadela en ruinas) un joven llamado Hasan me impuso su ayuda. Andaba en moto (la segunda del dia), me ordeno subir y aceleramos rumbo al mercado. Todo aquel que tenia una moto a mano, propia o ajena, salto encima y se nos pego como remora, de manera que lo que llego al mercado parecia un encuentro motoquero o el funeral de los Chips. Luego no pude rechazar un te en su casa, y fue el inicio del secuestro.
Primero no caia. Algo andaba mal, pero no podia precisar que. La hermana de Hasan y una amiga suya entraron en la habitacion, saludaron, y tomaron asiento a mi lado. Ninguna de ellas llevaba velo. En el momento no hice pregunta alguna. Luego vino una invitacion a tomar mate a la casa de amigos de la famlia. Alli habia dos chicas mas en las mismas inusuales condiciones: sin velo y hablando de igual a igual con un desconocido del sexo opuesto (yo). Hasan, que se venia riendo de mi desconcierto, finalmente fue piadoso y me pregunto: "notas algo distinto al resto de Siria?" Si – confese, y me explico que toda la zona pertenece a la minoria ismaeli, una secta minoritaria del Islam que conforma el 2% de la poblacion siria. "nuestro Imam, el Aga Khan, que vive en Paris, nos da la libertad" – declara Hasan. Los ismaelies consideran que muchos aspectos de la sharia (ley islamica) se ocupan de aspectos meramente esteticos y no merecen observancia. Asi, sus mujeres no llevan velo, puede interactuar con los hombres de igual a igual sin que ello sea considerado obsceno, y hasta se permiten el escabio, como comprobe con felicidad por la noche, al entrar Hasan en la sala con tres latas de Stella hecha bajo licencia en Egipto. Mi sorpresa delataba que me habia acostumbrado a la cotidianeidad siria donde la mujer es poco mas que un amable electrodomestico.
Pero en algo se parecen los ismaelies al resto de los musulamanes: son hospitalarios hasta el punto del secuestro. "Desde el momento en que comes de nuestro plato perteneces a la familia" – dice Hasan (y no tiene cara de estar jodiendo). Finalmente parti, rumbo al oasis perdido de Palmira, cuyo millon de palmeras y masivas ruinas romanas irrumpen en medio al desierto.
Porque me dirijia al desierto, hacia el legendario rio Eufrates. El cartel rutero, al indicar las distancias, me recuerda algo que ya se: "Palmira 160, Dair es Zor 380, Bagdad 800 y algo...". Si, es la ruta que en definitiva lleva a Irak Los primeros kilometros los hice en un hermoso De Soto ’54. Me dejo de noche en el cruce de Homs, donde me rescato un "trompita" (apodo de los mochileros argentinos para el Mercedes 1114) color amarillo patito, con patente del Libano, y remolcando 40 toneladas de ladrillo. Al volante Ahmed, quien con la ultima luz del desierto relata la nacionalidad de los camiones tanque que vienen en sentido opuesto, mirando sus patentes. "Jordania, Siria, Irak...". Me deja en Al Fruqlos.
Aunque estamos lejisimos de la frontera iraqui toda la zona esta muy militarizada. Por las dudas. Al bajarme del camion ya era de noche y casi no note a mi izquierda la garita policial con tres guardias armados. Ellos se encargaron de que los notara, no obstante, y salieron ametralladora en una mano, senia de "a donde vas?" en la otra. Le explico que camino alrededor del mundo, que voy a Palmira, que pienso acampar en su pueblo. "Pero va a llover" –me responde. Como respuesta di un saltito con mochila y todo y me situe bajo el alero de la garita, lo que hizo morir de risa a los tres gendarmes que ergo me invitaron a pasar. Dos fusiles AK-47 que reposan contra la pared son desplazados sobre una cama haciendo lugar para la mochila (buen trueque! pense). Al ver las armas exclamo: no soy americano!. Es una joda y la entienden. "Pero de donde sos?" – reclaman. En ese momento descubro que sobre el escritorio hay tres mates, dos vacios y uno lavado. "De ahi" –digo senialandolos. "Argentina?" Estan chochos, me hacen sentar y charlamos de nuestros paises. Uno de ellos hace la mimica de un disparo de canion y luego la de un ninio llorando, senialando al Este, hacia Irak. Hace referencia a la matanza de ninios inocentes por bombas americanas. Otro festeja las protestas de Mar del Plata diciendo: "Argentina, No Bush, No Bush...". Me dieron donde dormir, y por la maniana me embarcaron en un vehiculo. Derecho a Palmira.

viernes, 18 de noviembre de 2005

Rutas sirias hasta el fin.




hacer dedo en Siria, pense, iba a ser dificil, con cardumenes de minivan Hyundai que hacen las veces de autobus, millones de taxis amarillos japoneses, y pocos autos particulares. Una onda bolivia, un poco mejor tal vez. Pero le erre, normalmente 5 minutos son suficiente para frenar un camion, o con suerte uno de los frecuentes autos americanos de los 50 que aun ruedan por estos caminos. Avecs incluso las motos se frenan haciendo senias de que subas. Aca van algunas fotos de lo que pueden esperar los que se animen. Eso si, recuerden aclarar que no piensan pagar por el tramo (ma mai masari). Buenos caminos!

jueves, 17 de noviembre de 2005

16 de noviembre de 2005. El problema de Siria: los besos. Ebla: un paracaidista aterriza en la escuela.






Con 9 kms de tradicional bazar donde uno puede comprar desde pollos engripados hasta cajas Fuertes, y una ciudadela fortificada del siglo 10 en eternal espera de invasores, desde su colina, Aleppo (Siria) puede mantener ocupado por semanas a cualquier viajero esponja. Sin embargo, no fue la arquitectura la perla de mi estadia en la vieja Aleppo, donde Abraham ordenio su famosa vaca, sino el encuentro con la moral islamica sin su ascepcion secular que habia conocido en Turquia.

Uno escuha a menudo sobre los a nuestro juicio limitados derechos de la mujer en los paises islamicos. Lo que parece escapar a los titulares es que los hombres no la pasan major. Para entender esto tendrian que ver la cara de mi amigo Saad de regreso de su teorico de gramatica inglesa. Andaba cabizbajo y le pregunte: " Te sentis bien? Que te pasa? Llegaste antes." Me mira y me dice: "una chica…" "Una chica que?" Parpadea y agrega: "Se sento al lado mio y vestia una remera solamente. Es injusto, es cuestion de hormonas, no puedo casarme con ella, entonces me levante y me fui". Tanto Saad como mi otro amigo Okbaa creen que la mujer debe ocultar sus encantos para preservar la comunidad". Y sino? el debacle, la hecatombe. No hablamos siquiera de aquello de "no desearas la mujer de tu projimo", aca parece que algun dios se nojo incluso si uno desea la propia. En estos casos aprecio la hipocresia de la moral Cristiana que frente a una letra de ley similar hace la vista grossa… Aqui en cambio, hasta estan orgullosos de su sacrificio. Saad, por ejemplo, tiene 25 anios y la misma experiencia con mujeres que mi sobrino Nicolas. El tierno se autodefine en la cima del deseo (la adolescencia aca llega hasta los 25 con suerte) y en los dos ultimos anios su novia y el han consentido caminar juntos de la mano. Las relaciones prematrimoniales estan prohibidas y (adivinaron) el sexo incluye al beso.

Por estas tierras es mas facil conseguir uranio que una misera amigovia. "Pero en la facultad ninguna…" –le pregunto. Parece que no. Arrojar la chancleta no es deporte apreciado por las muchachas en esta tierra donde Fausto moriria de tristeza. "Si una mina entrega, luego quien se casara con ella?" –me explican. El marido puede devolverla al descubrir que no es virgen y el padre de la novia pierde la dote. Aqui los hombres parecen ser el centro geometrico de la presion, al ser victimas pero tambien victimarios: sufren porque las mujeres son inaccesibles pero solo se casarian con una virgen. Pero ni un piquito a escondidas? Y aqui la respuesta de Bayan induce risa: con la consternacion de quien habla del precio del barril de crudo me dice: "there is much kissing in Syria" (En Siria hay mucho beso) Eso! El problema de Siria no es Israel ni Bush, sino los rebeldes estudiantes besuqueiros! Asi las cosas, para tener una mina hay que casarse, y para casarse hay que tener guitar, y para eso el camino es ser medico o abogado. Vaya atajo… (y pensar que en barrio jugabamos a la botellita)

Todas estas charlas transcurrian en habitaciones alfombradas donde almohadones contra la pared reemplazan a las sillas, y donde el te reemplaza a la cerveza. En medio a esta otredad cultural irrumpe inesperado el mate. Me cai de espaldas cuando vi en la alacena de la casa de Bayan un paquete de Cruz Malta. Mi amigo penso que no sabia lo que era y comenzo a explicarme. Lo deje hablar hasta que me dijo que era un te importado de Malta. Malta las Pelotas. Le saque el paquete de las manos y busque como loco el "industria argentina" senialandolo como si de su hallazgo dependiera mi entrada al cielo. "Cruz Malta es la marca, esto es producto argentino" – le digo. En general los sirios saben que es una tradicion nuestra, y que fue introducida por inmigrantes sirios que regresaron de las Pampas (desilusionados o para avisar que el sillon de Rivadavia estaba vacante). El modus operandi sirio es preparer un pequenio mate por persona, en recipiente de ceramica, el que sorben con una diminuta bombilla metalica. Fumar un cigarrilo Alhamrra antes de un mate es de buen gusto para ser mas especificos.

De Aleppo sali hacia el sur rumbo a las ruinas de Ebla, una de las ciudades que gatillaron la civilizacion occidental hace unos 6000 anios. En el camino soy detenido en cada aldea por los curiosisimos sirios que casi nunca ven extranjeros, y menos a pata. Cada uno me obsequia lo que tiene a mano. El duenio de una fruteria me invita a tomar lo que me plzca de los cajones. Casi todos me invitan a tomar a sentarme a tomar un te con ellos y todos sin excepcion me dan la bienvenida con un "welcome to my country" (Su ingles rara vez va mas alla de eso, y mi arabe ni eso alcanza). En la ruta los pocos vehiculos particulares se detienen con prontitud. Por las noches me abren la puerta de sus casas, donde la cena llega por regla en gigantesca bandeja plateada. Se come sin cubiertos, usando un trozo de pan sin levadura como pinza, y sin platos individuales. Un hombre en la aldea de Daretazzah habia visto la TV y estaba totalmente en contra de la idea de Bush de crear un gran bazaar desde Canada hasta Ushuaia…o al menos esa era su manera de referirse al Acuerdo de Libre Comercio.

En Ebla visite una escuela local, gracias al almacenero, que tambien era maestro y hablaba ingles y un poco de italiano porque colabora en los veranos con la mision arqueologica italiana que explora el sitio. Pronto los ninios del colegio difunden la noticia: un paracaidista ha aterrizado en el patio de la escuela. Los chicos del grado estan chochos de que el paracaidistas (yo) ha elegido su aula y se acercan temerosos al paracaidas (la mochila). Las ninias, con sus cabellos cubiertos, ocupan la mitad derecha del aula, los ninios del otro lado son minoria. Asumen que el paracaidistas esta cansado y se acercan timidamente, dejando galletitas sobre mi escritorio. En Irak, el pais de al lado, los ninios deben lucir exactamente igual. Que facil es declarar una Guerra contra gente cuya cara no vemos. Como siempre, el virus esta de ambos lados, en la hora de historia los ninios aprenden de memoria una cancion que recuerda a los soldados que murieron en la Guerra contra Israel en el '73. El libro de texto no se ahorra detalle al ilustrar a los jets de combate disparando sus misiles. Como siempre, el dibujo omite el blanco, los rostros de los ninios del otro lado. Siempre hay que ocultar el otro lado, sobretodo para convencer a alguien de que oprima el boton de los misiles. Los ninios de este lado no merecen misiles. Lastima que tengan petroleo debajo de sus pies…

viernes, 11 de noviembre de 2005

Siria: un Deja Vu.




Andre Pavrot, ex director del Museo del Louvre, solia decir: todo hombre civilizado tiene dos patrias: la propia y Siria. Siria tiene para declarer, como invenciones propias en los ultimos 9 milenios, nada menos que la agricultura, el bronce y el alfabeto. (Colegas escritores: aqui comenzo la farsa). Moviendonos un poco en el tiempo, e intentando cruzar la calle en Aleppo entre cardumenes de taxis amarillos que tocan el himno nacional sirio (el bocinazo) uno se siente tentado de pensar que la civilizacion salio de Siria, es verdad, y que nunca regreso. Como sea, Siria es uno de los pocos lugares donde excentricos suicidas pueden lograr sin dificultad ser atropellados por un 404 o un Buick '55.

Llegar a Siria desde Turquia significo cruzar un limite politico pero tambien cultural. Como siempre el primer impacto es estetico: una frontera agitada por multitudes de hombres que lucen orgullosamente un mantel enrrollado en la cabeza. Del otro lado todo lo que tiene ruedas y se mueve es seguramente un taxi,y encontrar vehiculos particulares se hace dificil. Mi primer contacto con un conductor local es bizarro. Un taxista detuvo su coche en la banquina y saliendo de un salto grito "Bienvenido a Siria!" (Queria venderme el viaje hasta Aleppo). "A donde vas?" indaga. En ese momento un Hudson '50 pasa sedoso burlando el tiempo. No se si hacer dedo o pedir que me parta un rayo, y solo atino a decir: "beautiful!" logrando que el taxista comience a rascarse la cabeza en senial de ignorancia. No conocia ninguna ciudad con ese nombre.

Ya en Aleppo, donde casi no se ven extranjeros, un grupo de locales se acerca. Conversamos: "Argentina? Mar del Plata? Oh...gracias por protestar contra Bush, de corazon, gracias..." Me siento orgulloso. En Siria la cosa dista de ser tranquila. Caminando por la ciudad es dificil descansar la vista de los retratos del presidente Bashar Al Asad, a menudo representado junto a su padre y ex presidente Hafez Al Asad, quien goberno totalitariamente el pais por 30 anios, instaurando una dinastia presidencial. (Otra que Cafiero). El actual presidente es foco de la tension internacional en relacion al asesinato del premier libanes Hariri, crimen del que la comunidad internacional (lease George Bush) culpa a la inteligencia siria. Asi las cosas, estamos ahora ante una escalada de tensiones. Con cada groseria o amenaza de sancion pronunciada desde la Casa Blanca, crece el apoyo interno al presidente Bashar, con masivas marchas en Aleppo y Damasco. Con la ocupacion de Irak aun en marcha, esto es como un deja vu. Pero establecer un palelismo seria una osadia.
Es evidente que hay un ejercicio de la propaganda de parte del oficialismo, pero hay decir que la gran mayoria del pueblo sirio respeta a su presidente hasta las lagrimas. Dicho esto, es extranio como la alabanza a un presidente puede coexistir con un sociedad islamica. El Islam es iconoclasta por excelencia: en la decoracion de una mezquita no hay representaciones humanas, por mas estilizadas que estas sean. El arte islamico es abstracto y geometrico, immune a los caudillos y a la santeria. Mirando mas hacia atras descubrimos, sin embargo, que la teoria del origen divino del poder nace en la Mesopotamia, y la cosa cobra mas sentido. Pero que piensan los sirios?
Esta semana conoci a gente de todos los sectores. Bayan, un estudiante de 6to anio de medicina, es ateo, y en su esfuerzo por escapar de la sociedad conservadora islamica ha formulado la ecuacion paraiso igual America. Se queja de que la constitucion siria dice en su preambulo "el pais sera gobernado por un partido, y ese partido sera liderado por un hombre". Piensa que la inteligencia siria asesino de hecho a Hariri pero que EE.UU no debe tomar cartas en el asunto. Bayan espera recibirse para sacar un pasaje de ida a cualquier parte.
Mis segundos anfitriones eran el otro extremo, 3 estudiantes de literatura que aman a su presidente como a su padre, acriticamente. El miercoles nos despertamos de un salto: el pais en la calle aplaudia el discurso de Bashar en respuesta a la amenaza americana: "Yo soy Bashar, no me quebrare, y sepan que el pueblo sirio tampoco se quebrara". Simultaneamente las radios comenzaban a transmitir casi como un himno una cancion compuesta por los mas distingidos artistas sirios en apoyo de su presidente. Mis amigos traducen orgullosos: "Damasco sera un alfiler en el ojo del invasor".
Pero el mas interesante de mis nuevos amigos es Okbaa. Inteligente y sensible, tambien el estudia medicina, y es miembro del Partido Nacionalista Social Sirio. El partido fue fundado por un libanes llamado Saadi quien vivio expatriado 30 anios en la Argentina y Brasil antes de regresar en la decada del 40 promoviendo una utopica union de la Gran Siria. Saadi –como Okbaa- piensa que Siria, Libano, Jordania e Irak son la misma civilizacion, artificialmente dividida por el colonialismo anglo-frances. Para Okbaa, Hariri es el caballo de Troya de los Estados Unidos en Siria. Me quedo estupefacto cuando mi amigo me dice que en caso de invasion americana el no enciende la TV, mas toma el rifle. Okbaa confia en que el joven presidente Bashar fomentara una transicion hacia una Siria democratica, moderna y pluripartidista.
Algo es claro, Siria se autopercibe capaz de encontrar sola su camino hacia la democracia verdadera. En todo caso ya nadie cree que la democracia vendra en la oruga de los tanques americanos. Sobre Bashar: aun siendo un tanto demagogo, no es un Saddam que duerme con la ametralladora abajo de la almohada. Es oftalmologo de profesion, y oficiaba en una clinica de Londres antes de asumir la presidencia. Informo Juan Villarino, periodismo a pata. Aleppo.